Intuiciones morales

Antes de empezar a escribir, deseo a mis lectores un año 2020 lleno de felicidad. Parece una frase convencional, pero quisiera que fuese algo más, un deseo «de verdad». Y ahora, mi tema, que viene provocado por un bonito artículo de mi buen amigo Alain Casanovas, titulado «Un futuro para Blaze», publicado en Tendencias de KPMG (aquí). En él explica una historia muy bonita, de un niño que nació en 2017 con una grave enfermedad, y cómo un conjunto de personas se volcó en echar una mano a sus padres, que no tenían medios para sacarlo adelante.

Alain explica que nuestro orden de actuación en asuntos morales es, primero, una intuición (en el caso mencionado, algo así como «yo debo hacer algo por ese niño»), que luego viene confirmada por un razonamiento moral. Alain menciona un estudio hecho con niños de hasta cinco años, que veían correcto saltarse las reglas establecidas si el profesor lo autorizaba (por ejemplo, no vestir el uniforme escolar), pero no en otros casos (por ejemplo, empujar a un compañero). «El investigador diferenció así, dice Alain, entre reglas convencionales, y algunas reglas morales que están presentes en la mayor parte de culturas, fuertemente arraigadas en nuestra naturaleza y que guían certeramente nuestras decisiones». Los filósofos antiguos hablaban de una ley moral escrita en nuestros corazones.

Alain explica luego que la moralidad se amplía con una fuente de solidaridad que obliga a las personas a actuar más allá de su egoísmo. Claro que somos capaces de doblegar esa regla con nuestro egoísmo, con argumentos como «yo no tengo por qué ayudar a todos», «bastantes problemas tengo ya», «ese sinvergüenza no merece que yo le ayude» y mil argumentos más. Eso es lo que se pone de manifiesto en el caso de Blaze: en el fondo de nuestro corazón entendemos que hemos de ayudar a quien tiene una necesidad grave, sobre todo si está muy próximo a nosotros. Y Alain va más lejos, recordando el caso de dos auxiliares de enfermería que ayudan a un niño dormido; los dos lo hacen con enorme cuidado, pero uno de ellos pasa de vez en cuando su mano por la cabeza del enfermo. ¿Cuál de los dos lo hace mejor?

«Tal vez los intuicionistas tengan razón, dice Alain, y las conductas desinteresadas provoquen efectos extraordinarios, al tantear en lo más profundo de nuestros sentimientos morales«. Otra vez esa ley moral que llevamos dentro.

Todo esto no hace innecesario el razonamiento moral. Primero, porque nuestra razón pide algo más que un simple sentimiento para decidir cómo actuar. Segundo, porque hay muchos casos complicados, en los que los sentimientos pueden ser una mala guía. Y tercero, porque los seres humanos somos capaces de dificultar que afloren aquellas intuiciones o aquella ley moral que nos dice cómo actuar.

 

2 thoughts on “Intuiciones morales

  1. Don Antonio:
    Feliz año también para usted y gracias por todos los comentarios que ha compartido con nosotros en el año que se va.
    Siguiendo el raciocinio de Alain, creo que falta un nivel de fuente de moralidad: a la intuición y al raciocinio se debe agregar el hábito, como dirían Aristóteles y Tomás de Aquino. La persona madura moralmente hace lo correcto porque adquirió el hábito de hacerlo.

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