10 razones por las que necesitamos empresas familiares

En base a su influencia cuantitativa en la economía global, la importancia de las empresas familiares, no ofrece dudas y se ve reconocida globalmente. Dando un paso más, resaltamos 10 características de impacto positivo que he podido constatar trabajando con familias empresarias al enfrentarse a sus retos:

1 – Generadoras y mantenedoras de empleo  
Siempre me genera emoción cuando las familias empresarias hablan de sus trabajadores no familiares utilizando la expresión: «trabajan en casa». Esta forma de expresarse refleja un vínculo fuerte por ambas partes que permite superar momentos económicos difíciles con resistencia y lealtad mutuas, protegiendo el empleo.

El presidente de una empresa familiar, en 2020 al inicio de la pandemia, realizó en pocos días más de 300 llamadas telefónicas individuales. Quiso hablar con cada empleado y tranquilizarles sobre su puesto de trabajo. Esta empresa ha conseguido en 2021 el mejor resultado de su historia.

2 – No siguen ni caen en modas económicas temporales
Los entornos económico-financieros incorporan a lo largo de sus ciclos ciertas modas: diversificación, integración vertical u horizontal y operaciones corporativas de M&A.

Las familias empresarias actúan en la mayoría de casos con independencia y criterios propios. Se guían por la expresión «zapatero a tus zapatos» y basan sus decisiones de crecimiento más en lo “qué sabemos hacer” que en nuevas operaciones sofisticadas. En este sentido siguen la conocida máxima de Warren Buffett: «El riesgo viene de no saber lo que estás haciendo».

3 – Prudencia financiera                                              
Tienen un nivel bajo de endeudamiento derivado de una reinversión recurrente de los beneficios, y con políticas de dividendos limitadas. Tampoco utilizan de forma generalizada la “ingeniería financiera” y, cuando han tenido que recurrir a adquisiciones, lo han hecho en situaciones de elevada liquidez y sin poner en riesgo la solvencia de la empresa.

Tengo que reconocer que en ocasiones me ha costado entender su rechazo a realizar algún tipo de inversiones fuera de su modelo de negocio. Lo atribuía a una excesiva prudencia. Pero profundizando con las familias propietarias y los ratios económicos de sus empresas, la realidad es que, en una gran mayoría de casos, reinvertir en su propio negocio es la mejor alternativa de retorno y rentabilidad económica.

Es interesante verlo reflejado en un índice comparativo, elaborado por un banco suizo, con los valores cotizados de empresas familiares. De una forma recurrente indica una mejor evolución en el tiempo de las familiares vs los índices globales.

4 – Aplican en la empresa los valores de la familia propietaria 
La familia transmite a la empresa sus valores: ética, compromiso y lealtad, entre otros. Incluso en ocasiones, el apellido familiar es la propia marca en la empresa, con lo que la identificación de valores es ineludible. En la mayoría de casos, la propia empresa constituye un valor en sí mismo que hay que proteger y cuidar: la cultura de stewardship.

Hace pocos meses, fui convocado a una reunión extraordinaria de una familia propietaria para tratar la posible venta de su empresa. Se había recibido una oferta de compra en firme por una cantidad sorprendentemente muy elevada. Me llamó la atención que, al principio de la reunión, se habló primero del estado de salud de los empleados por el Covid antes de analizar los términos de la oferta de compra.

Tras un amplio debate, se decidió por mayoría rechazar la venta porque la oferta de compra no aseguraba el mantenimiento de la actual plantilla, e incluso se contemplaba una posible deslocalización de la actividad industrial. ¡Impresionante la fuerza de estos criterios de decisión! ¡Valores aplicados en vivo y en directo!

5 – Visión a largo plazo                                                                                                           
El concepto de legado facilita tener claro, generación tras generación, el propósito, concepto que tan de moda está en la actualidad. Una misión y visión consensuadas, alienadas con los valores compartidos, les permite mantener el rumbo, incluso en momentos difíciles.

Las familias propietarias están habituadas a tomar decisiones a largo plazo, como se ha comprobado en la presente pandemia mundial. En pleno confinamiento, con un grado de incertidumbre como muchos no habíamos conocido, hasta de temor en ciertos momentos, pues aun y así, he tenido el privilegio de participar con distintas empresas familiares en reuniones no presenciales.

Todos los miembros de la familia propietaria, a través de la pantalla de videoconferencia, analizando, debatiendo y tomando decisiones de carácter estratégico a largo plazo. Y eso que la actual situación supondría una gran y legitima excusa para aplazarlas. Pero el propósito en muchas familias empresarias no lo detiene ni una pandemia mundial.

6 – Arraigadas en su tierra y comprometidos con su entorno      
Las familias empresarias están entroncadas con su comunidad y ello supone un antídoto frente a las deslocalizaciones que se plantean en algunos sectores. Esta vinculación facilita relaciones estrechas y a largo plazo con todos los stakeholders. Los objetivos de sostenibilidad encuentran también en las empresas familiares un marco natural para su desarrollo compartido.

En pleno invierno de pandemia, estaba realizando la visita de inauguración de un edificio singular de oficinas con los miembros de la familia propietaria. La eficiencia geotérmica y energética del edificio la pude comprobar en mi propia temperatura corporal.

Pero lo que me sorprendió fue que, además de la eficiencia energética, los materiales empleados eran reutilizables y no iban a generar escombros al final de la vida del edificio. La familia lo tenía claro: ¡querían dejar un legado de economía circular!

7 – Voluntad de crecimiento
La propia necesidad de asegurar la continuidad a largo plazo genera voluntad de crecer. También, y en paralelo, el crecimiento de la propia familia propietaria con las nuevas generaciones impulsa este objetivo de crecimiento y necesidad de incremento de valor para todos.

En muchas ocasiones son los miembros de las nuevas generaciones que aportan este impulso y crecimiento a nivel internacional. No se me olvida cuando descubrí que una empresa con importante y fructífero negocio en un difícil país extranjero tenía un artífice familiar: ¡el hijo mayor llevaba viviendo en aquel país más de 30 años!

8 – Innovación    
Las empresas familiares conocen bien su oficio y su modelo de negocio, y están preparadas para incorporar nuevas tecnologías y adaptar sus modelos de negocio para transformar y potenciar su cadena de valor. Entienden que para asegurar su continuidad tienen que proyectar en el tiempo sus ventajas competitivas.

Este año una empresa familiar, con la cuarta generación ya a bordo, celebraba sus más de 100 años desde su fundación. Entre muchos aspectos positivos, me llamó especialmente la atención que el 90% de sus ingresos siguen correspondiendo a productos originales y diseñados por el I+D+i de la propia empresa. ¡Qué mérito mantener esta reinversión permanente, año tras año, en crisis y dificultades, incluso en medio de guerras!

9 – Agilidad y discreción en la toma de decisiones
La propiedad familiar suele estar cerca y vinculada con el gobierno y la dirección de la empresa. Aunque esto a veces puede tener sus desventajas, en muchas ocasiones es una clara ventaja en la rapidez de toma de decisiones corporativas con implicaciones patrimoniales.

Además, su habitual discreción fuera de los focos mediáticos, les permite trabajar con eficacia y ser ágiles. Recientemente asistí a una adquisición por parte de una empresa familiar que logró ser ganadora, frente a otros posibles compradores, por esta discreción y agilidad que generó una mayor confianza en la parte vendedora durante el proceso de negociación de la compraventa.

10 – Resiliencia en lo empresarial y en lo familiar 
Las familias empresarias, desde su fundación y a través de las distintas generaciones, están acostumbradas a afrontar y superar momentos difíciles. Han desarrollado y transmitido capacidades de esfuerzo y sacrificio.

El propósito de legado les ayuda a mantener la unidad y el compromiso con su empresa, construyendo un fuerte orgullo de pertenencia. Además, con generosidad, valor frecuente en ellas, logran aceptar y adaptarse a las decisiones necesarias frente a situaciones complicadas, tanto en la empresa como en la propia familia.

Me confesaba un empresario fundador, ya en sus ochenta, que, por encima de todo lo difícil vivido, lo más importante es que ha sido y es muy feliz. ¡Y su familia también!

Conclusión: ¡necesitamos mucho a las empresas familiares!

Imagen en la home: Djordje Petrovic de Pexels

 

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