Otra vez la reforma constitucional

Ayer tuve ocasión de explicar cómo veo la introducción en la Constitución de un límite a las cuentas fiscales, en una entrevista en TV3, Canal 3/24 (ver la entrevista aquí, en catalán). Mi agradecimiento a Laura Solé, la entrevistadora, por su profesionalidad y su magnífica gestión de la entrevista.

Expansión atribuye hoy al IESE mis opiniones sobre el tema («El IESE cree que el cambio en la Carta Magna calma a los mercados»). Bueno, ni siquiera he comentado mis puntos de vista con mis colegas del IESE, de modo que no puedo garantizar que participen de mis opiniones. Es más: estoy seguro de que más de uno discrepará. El IESE tiene una manera propia de enfocar los asuntos de la dirección de empresas, pero en cuanto a opiniones, teorías y escuelas, cada uno actúa con independencia.

En este tema de la reforma constitucional, me preguntó ayer un periodista si España lo ponía en práctica por las presiones de Alemania y Francia. Déjenme que les dé una versión un poco rocambolesca de cómo veo yo el tema. Una vez que los mercados comprobaron que Grecia podía no atender a sus obligaciones con la deuda pública, la prima de riesgo dejó de ser un tema de la UE, de la zona euro o del Banco Central Europeo y pasó a ser cosa de Grecia -y luego de Portugal, Irlanda, España, Italia,… Pero una vez que las autoridades europeas tomaron cartas en el asunto, la cuestión de la deuda soberana de los países de la zona euro (de todos, no sólo de los periféricos) pasó a ser también un tema europeo. De modo que los mercados están atentos a lo que hace cada país, porque es él el que tiene que responder de su deuda, pero miran también a las autoridades europeas, porque ellas también están implicadas. Y, a estas alturas, cada vez cuentan más las vacilaciones y contradicciones de la Sra. Merkel, del Sr. Sarzkozy, del Sr. Trichet, etc., que las acciones concretas de cada país. Pero, claro, esas autoridades europeas tienen que vender a sus ciudadanos que no están malgastando el dinero de su país en sostener a países manirrotos, para lo cual piden a griegos, portugueses, irlandeses, españoles, italianos y ahora franceses, belgas y los demás, que muestren su disposición a cumplir con sus deberes con los acreedores. Si esto es así, la reforma constitucional es una manera más de ofrecer garantías a nuestros socios europeos de que estamos dispuestos a poner todos los medios para cumplir con nuestros deberes. Como dicen los italianos, «se non è vero, è ben trovato».

Y me parece que esto explica también por qué PSOE y PP no quieren un referendum sobre la reforma constitucional. Lo de menos es el contenido de la reforma; la clave es tranquilizar a los mercados de que España hará todo lo necesario para pagar su deuda. Pero un referendum, me parece, transmitiría un mensaje muy distinto, porque en el referendum cada uno votaría no si la limitación del déficit le parece bien, sino cosas muy diversas: Zapatero sí o no, Rajoy sí o no, mantengamos el estado del bienestar, más independencia para Cataluña, no me gusta la reforma laboral,… Ya se ve que, salga lo que salga de un referendum, lo que los mercados entenderán es que… no estamos de acuerdo en casi nada. Y eso no es lo que se pretende transmitir a los mercados.

2 thoughts on “Otra vez la reforma constitucional

  1. Comparto lo que aquí comentas. Esta reforma puede decirse que se ha practicado con «nocturnidad» (en verano), «alevosía» (pactada por las partes), pero no con «premeditación». Ha sido algo que nos ha sido impuesto por «terceros actores» que están pidiendo muestras-señales-signos de que vale la pena prestarnos dinero.
    Cualquiera otra divagación es hablar sobre el sexo de los ángeles.
    Saludos.

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