La tiranía de los mercados

En enero de este año el Banco Nacional de Suiza (BNS) decidió dejar flotar libremente el tipo de cambio de su moneda, creando un gran revuelo en los mercados financieros y produciendo considerables pérdidas a quienes habían apostado por un tipo de cambio fijo -por ejemplo, las familias de países con tipos de interés altos, que pidieron hipotecas en francos suizos sin darse cuenta del riesgo de depreciación de su moneda. Edwin Truman publicó una entrada en el blog del Peterson Institute for International Economics (aquí, en inglés) que tituló, significativamente, «Dos hurras por el Banco Nacional Suizo» (lo de dos en vez de tres hurras viene de antiguo, cuando uno quiere aplaudir algo que le gusta, pero que quizás no le gusta del todo).

Truman felicita al BNS porque hizo lo que debía. «Era la acción política correcta y una recordatorio a los mercados de que el trabajo del banco central no consiste suavizar la pista de aterrizaje de las finanzas globales y salvar a los inversores de sus propios errores (…) El BNS merece reconocimiento por no telegrafiar sus intenciones al mercado. No es la responsabilidad del banco central salvar a los participantes en los mercados de sus supuestos equivocados».

Me gusta el comentario. Claro que lo que hizo el BNS creó gran revuelo. Pero, ¿es esto malo para la estabilidad financiera? Sí, en el corto plazo, porque produjo grandes oscilaciones en los tipos de cambios y pérdidas. Pero no en el largo plazo, porque la actitud del banco central modela las expectativas de los participantes en el mercado, y no tiene sentido darles el mensaje de que, sea lo que sea lo que ellos piensen, el banco central estará al rescate. Como he dicho muchas veces, la gente aprende; si le das todo hecho, sin problemas, aprende que ganar dinero es fácil y sin riesgo; el banco central nos protegerá de ese riesgo. Pero eso no es correcto, ni para la ética, ni para la eficiencia. Lo ineficiente no es el movimiento abrupto del banco central, sino la formación de expectativas de los agentes.

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