La RAE y la riqueza

Al intentar reflexionar en español sobre el tema de socioemocional wealth se me ocurrió empezar por ver la definición que la Real Academia Española da en su Diccionario para la palabra riqueza y hallé estás tres acepciones:

  1. Abundancia de bienes y cosas preciosas.
  2. Abundancia de cualidades o atributos excelentes.
  3. Abundancia relativa de cualquier cosa.

En el diccionario Webster, al buscar wealth encontré esta definición “abundance of valuable material possessions or resources”, que podríamos traducir por abundancia de posesiones materiales o recursos valiosos.

Preferiría centrarme en lo de abundancia de bienes y cosas preciosas que encontré en el “Diccionario de lengua española”, pues creo que está más cerca del modo de interpretar la wealth de Pascual Berrone y otros autores cuando hablan de socioemocional wealth, como ya quedó claro en el post anterior.

Este post me gustaría dedicarlo a desgranar las cosas preciosas que puede tener una familia empresaria.

En primer lugar, los valores. Podríamos empezar por definir qué es un valor. Hace años, con un grupo de profesores de la casa, acuñamos esta definición: “Valor es aquello que de acuerdo con nuestro paradigma del bien, es bueno y estamos dispuestos a sacrificarnos y luchar por ello”. No se le escapará al lector que esa definición contiene una cuestión clave que es la siguiente: nuestro paradigma del bien. Por supuesto, no voy a entrar a definirlo, pero sí quiero formular una pregunta a los lectores: ¿Cuál es vuestro modelo del bien? Aquí lo dejo.

Vuelvo a lo de la riqueza. Tal como la define la Real Academia Española, parece que la transmisión de la riqueza está mas relacionada con las personas que con cuestiones técnicas de gestión del patrimonio financiero (que también tiene su importancia). Pero conviene no olvidar que, sin transmisión de valores a las siguientes generaciones, el patrimonio financiero no acabará bien.

Cualquier plan de transmisión debe contemplar los valores, las creencias, las actitudes frente a determinadas cuestiones y, sobre todo, los comportamientos de cada uno de los miembros de la familia y de la familia en su conjunto.

Hay que hacer un esfuerzo por definir e identificar aquellos valores que son compartidos por todos los miembros de la familia, inculcando el sentido de custodiar más que el de poseer. La auténtica riqueza se protege, no se posee. Es fundamental crear en el “ambiente” de la familia un sentido de rendición de cuentas motu proprio, no porque lo obliguen las normas.

Terminaré recordando tres dimensiones que son fundamentales para la conservación de la riqueza de una familia empresaria:

  • Comunicación clara y trasparente. Sin transparencia, no hay confianza.
  • Liderazgo claro.
  • Calidad de las relaciones interpersonales.

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