De nuevo sobre la ética del cuidado

La ética del cuidado suele entenderse en relación con las personas que necesitan un cuidado especial: niños, ancianos, enfermos, discapacitados, vulnerables… Pero de alguna manera nos afecta a todos, porque todos tenemos la oportunidad o necesidad de cuidar y de ser cuidados, probablemente en diferentes momentos de la vida. Cuidar es una práctica relacional entre personas que implica al que da los cuidados y al que los recibe; no son un producto que se puede comprar y vender, aunque a menudo se plantee en estos términos; y se aplica siempre en unas circunstancias concretas, circunstancias que no deben dejarse nunca de lado.

Esto implica que podemos distinguir entre una ética de la justicia y una ética del cuidado; la primera se ocupa de los derechos y de las leyes; la segunda, de las relaciones y las responsabilidades. La ética del cuidado va, pues, mucho más lejos que la ética de la justicia. Pero a la hora de administrar los instrumentos aplicados, es mucho más fácil limitarse a la ley y al reglamento que a la gestión de relaciones personales próximas entre cuidador y cuidado.

Lo que importa a las personas es la calidad de los servicios y de las relaciones, sobre todo con las personas más próximas. Como definen Fisher y Tronto, «los cuidados se pueden entender como una actividad propia de la especie, que incluye todo lo que hacemos para mantener, preservar y reparar nuestro ‘mundo’ para poder vivir lo mejor posible. Este mundo incluye nuestros cuerpos, nosotros mismos y nuestro entorno, y tratamos de tejer todo esto dentro de una red compleja de soporte vital». Esto quiere decir que la ética del cuidado no se limita a las personas necesitadas, sino a todos y a todas, porque todos tenemos necesidad de ser alimentados, de que se atiendan nuestras necesidades y de que estemos bien con nosotros mismos y con los otros. Y que, de alguna manera, abarca las relaciones no solo con los que están próximos a nosotros, sino con todos.

4 thoughts on “De nuevo sobre la ética del cuidado

  1. Muchas gracias por el aporte. Solo mencionar que lo más importante para concienciar de una buena ética del cuidado es el reconocimiento y cumplimiento de derechos y deberes. Eso y no más que eso.

  2. Estamos de acuerdo en que una cosa es la justicia (números) y otra el cuidado (ordenamiento). Pero es algo en que nadie había pensado en concreto. ¿No le parece extraño, profesor; que desde que se publicó que lo que interesa de los exo-planetas no es la química sino la entropía (variable que mide el desorden energéticos que hacen imposible vivir en los entornos no-humanos), ya no aparecen noticias al respecto? Es el temor a quedar en ridículo. Lo mismo vale para el cuidado no humano. Demasiada coincidencia para no ser coincidencia, valga la redundancia

Post a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.