No perdemos el tiempo

Cuando yo era pequeño, mi padre me llevaba de vez a cuando a su tertulia de los sábados, con unos cuantos amigos, todos navarros inmigrantes en Barcelona, como él, que perdían el rato, calculo que un par de horas más o menos, hablando, comentando, criticando, contando historietas… El café era la excusa. Y ninguno consideraba […]

1