Las empresas familiares y la COVID 19

Leo en el diario Cinco Días un artículo que recoge algunas conclusiones  de la encuesta on line realizada por el Instituto de la Empresa Familiar con motivo de su XXIII Congreso Anual.

El artículo se titula “Impacto del coronavirus en las empresas familiares” y destaca los recortes de plantilla efectuados debido a la COVID-19 por las empresas que contestaron a la encuesta. También aporta estadísticas sobre reducción de inversiones y endeudamiento.

Estos resultados agregados nos dan una idea de que la mayoría de las empresas familiares han reaccionado ante una situación que podía amenazar su sostenibilidad o cuando menos hacerles repensar su futuro.

Pensando en los que habitualmente leéis estos posts, me parece que lo relevante ahora es lo que ocurra en cada una de vuestras empresas en particular y no tanto si el conjunto de empresas ha reaccionado de una u otra manera, lo cual no deja de ser un dato interesante a efectos de comparación (benchmark).

De repente hemos aprendido de modo práctico lo que el prof. Miguel Ángel Ariño nos explicaba en sus videos sobre lo que son los entornos VUCA.

Ahora es más importante que nunca formularse estas dos preguntas. ¿Tenemos una estrategia sólida y un buen modelo de negocio? ¿Requieren ambos cambios radicales o adaptativos?

Al decir estrategia me refiero al plan a través del cual la empresa busca cumplir su misión y alcanzar su visión organizando sus medios para crear valor económico en el entorno en el que opera.

Cuando hablo de modelo de negocio me refiero al modo en que la empresa organiza sus medios para crear valor económico.

Estos son para mí los dos pilares sobre los que hay que asentar un frío análisis de la situación, pues en ello nos va el futuro de la empresa. No digo que no haya que hacer ERTEs y actuar de modo inmediato sobre el plan de tesorería. A fecha de hoy quien no lo hubiera hecho quizás estaría comprometiendo su supervivencia. Lo urgente ya se ha hecho. Los resultados estadísticos presentados en el congreso parecen indicar que las empresas, han tomado medidas urgentes, como no puede ser de otro modo.

Primum vivere deinde filosofari.

A mi modo de ver, todo lo hecho era necesario, pero no suficiente. La pregunta ahora debe ser: ¿qué hacer a partir de ahora?

Según mi buen amigo y colega Adrián Caldart existen tres modos básicos de reaccionar ante una situación como la que estamos viviendo:

  1. Replegarse
  2. Resistir
  3. Transformarse

Replegarse significa ser menos ambiciosos en nuestra visión. Muchos repliegues sucesivos ya sabemos a dónde conducen a medio plazo.

Resistir implica mantener la visión y la misión que tenemos establecidas, pero poniendo en marcha tácticas de oportunidad coherentes con nuestra visión y misión.

Finalmente, transformarse impone cambiar la visión y por lo tanto el plan estratégico, adecuando los medios a la nueva situación.

Cualquiera de las tres opciones tendrá consecuencias en nuestro modus operandi y puede implicar repensar aspectos de nuestro modelo de negocio, pero esto lo hablaremos en los próximos posts.

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