Leyes vs cultura

Desde hace tiempo me preocupa la tendencia de algunos a convertir la Responsabilidad Social Corporativa (lo mismo que la ética) en algo obligatorio, un conjunto de preceptos que hay que cumplir. Por eso me gustaría hacer una reflexión sobre el papel de la ley en la sociedad (y en las organizaciones).

Encontré hace años un símil que me pareció interesante: el carbón sirve para poco, pero, aleado con el hierro, sirve para hacer acero. No es el componente principal, no merece el aprecio del hierro, pero es necesario. Pues la norma viene a ser como el carbón en la fragua de la sociedad. El hierro son las costumbres, maneras, convicciones y convenciones, la cultura de la sociedad, que pasan inadvertidas, pero que son las que están en la base de las soluciones que aplicamos a nuestros problemas, necesidades y deseos. El autor del símil del acero seguía recordando que en la sociedad hay muchas cosas necesarias, pero sustituibles: un voto, decía, puede anular a otro voto; el dinero entra y sale, pero no puedes cambiar un hermano por otro, ni una máquina puede dar un beso a los niños a la hora de acostarse.

El objeto de la ley es reforzar la cultura: es lo que el carbón hace cuando se combina con el hierro: lo fortalece. A veces tiene que sustituir a la cultura -y en una sociedad multicultural, esto ocurre cada vez con más frecuencias. Pero la ley tiene sus límites. Hoy en día es muy frecuente una visión técnica de los problemas. Si hay bullying en las escuelas, este es un problema técnico, que se arregla con medidas técnicas: por supuesto, prohibiciones y códigos, pero también cursos y conferencias, bajo el supuesto de que los que abusan de sus compañeros lo hacen por falta de información. Y si los niños sufren de obesidad, lo que hay que hacer es prohibir alimentos ricos en azúcar. La ley sustituye a las instituciones, a las normas no escritas, a los valores… a la cultura.

En la empresa, la cultura se va formando a lo largo del tiempo, con la colaboración de todos. La norma es útil, porque establece mínimos: no mentir, no robar, no manipular la contabilidad… Si no hay valores compartidos, la norma es necesaria, pero acaba en mínimos. Cuando hablamos de una organización como una comunidad de personas, estamos hablando de unos objetivos compartidos, unos valores comunes, una cultura que va más allá de lo que dice el contrato… Y esto no llegará muy lejos si el único criterio es el de la ley.

3 thoughts on “Leyes vs cultura

  1. Muy buen artículo profesor.
    Coincido un poco en la visión de que es demasiado cómodo y tentador delegar responsabilidades complejas al cumplimiento de unas leyes.

  2. Me ha encantado el símil del carbón y el acero y totalmente de acuerdo con la afirmación de que hay muchas cosas necesarias, pero sustituibles. Un problema de las leyes y su aplicación en la cultura es la contraposición de posturas que estamos viendo para sacar adelante leyes que marquen los mínimos sobre los que forjar valores educativos a largo plazo como la tan necesaria ley de educación o una ley que favorezca y proteja nuestro vino y su cultura.

  3. Incomparable ejemplo el del carbón y la norma. Muy bueno. Y como siempre, complementado con las virtudes y bienes (como el beso de una madre). Me temo que la ley humana tiene sus «trampas» y eso es lo que desvirtúa, para los menos avispados, las normas.

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