Las cinco etapas del verbo hacer

De todos los verbos que nuestra rica lengua nos depara, el verbo hacer se identifica con lo que cada persona hará en su vida profesional y otros ámbitos de la vida. Para la profesión de empresario es especialmente importante, pues el empresario se dedica a  dar forma a una nueva realidad antes inexistente. Transforma las ideas en realidades. Es un verbo activo. Emprendedor. Un verbo que se asocia con la creación del futuro y su empleo correcto implica una voluntad férrea, como la característica principal en aquellos que lo ejercitan con determinación.

Sin un ejercicio inteligente y riguroso del potente significado de este verbo, poco de lo que nos rodea sería posible. Pero, hasta hace poco me limitaba a pensar que era un verbo monocromático y rígido, en el sentido de que no permitía tanta inspiración, como por ejemplo el verbo amar, tan importante en una familia.

Una conferencia que impartió en el IESE mi admirado amigo Mariano Puig, me aportó un nuevo punto de vista. Hablando de la sucesión como un proceso que empieza por “pensar en cómo educar a nuestros hijos”, Mariano Puig compartió con nosotros un proverbio que empleaba su padre, D. Antonio Puig, el fundador de la que hoy en día es una de las grandes empresas de perfumería, cosmética y moda en el mundo. “En la vida hay cinco pasos importantes: aprender a hacer, hacer, enseñar a hacer, hacer hacer y, finalmente dejar hacer”, decía.

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Toda una inspiración que permite indagar en lo más profundo del ser empresario. En  lo que convierte impulso en motivación, ideas en oportunidades y sueños en proyectos. Desde aquí me propongo un hacer personal, a través de una serie de posts inspirados en las cinco etapas del verbo hacer.

¿Qué etapa del verbo hacer crees qué es la más importante en la vida de un empresario familiar?

Próximo post: Aprender a hacer

20 thoughts on “Las cinco etapas del verbo hacer

  1. Prof. Tapies, me incorporo tarde al debate y no quisiera repetir cosas que ya se hayan dicho, pero me parece fantástico el proverbio de D. Antonio Puig.

    Todas las fases son importantes y cada una tiene su momento, como cada momento tiene su parte del proverbio.

    Pero me parece fundamental, en una Familia Empresaria, el enseñar a hacer, y esto no se inicia cuando los nuevas generaciones se incorporan a la empresa, sino mucho antes, como el pasaje bíblico que nos menciona Mishell y no se trata de enseñar a hacer «cosas» o a amar la empresa «porque toca», sino educar en unos valores que hagan entender el sentido de una empresa y una empresa familiar en particular.

    Finalmente, todas tienen dificultad, pero «dejar hace», es el que mas frecuentemente chirría.

    Saludos

    1. Esteve,
      Muchas gracias por tu interesante aportación
      Casualmente, enseñar a hacer es una de las fases del verbo hacer que también estimo muy importante en una Familia Empresaria. De hecho es el tema del nuevo post donde pongo un especial énfasis en la importancia de trasmitirles a los hijos la ilusión de ser empresarios. Es una de las responsabilidades que distingue a la familia empresaria de cualquier otro tipo de familia.
      Saludos,
      Josep

  2. También es necesario tener en cuenta \qué se hizo y a quién se hizo\ desde una mirada sistémica, en ese momento en que todo y todos tienen preparación, experiencia, y aparentemente orden y amor para la empresa y sin embargo no fluye la empresa. Gracias por esta oportunidad de comentar.

    1. Las relaciones entre los familiares constituyen la base del desarrollo sostenible de la empresa familiar. Un conflicto, una disputa o malentendido, en una Familia Empresaria, igual que en una familia no-empresaria, es algo que puede suceder y probablemente sucederá debido a las complejas dinámicas que genera el sistema. Pero, si la Familia Empresaria tuvo la clarividencia para crear mecanismos y órganos que lo prevén, es muy probable que el conflicto sea resuelto sin daños mayores para el futuro de la empresa familiar.
      Saludos,
      Josep

  3. Estando totalmente de acuerdo con las palabras de Mariano Puig, creo que hay otra conjugación del verbo hacer, muchas veces olvidada o menospreciada por los empresarios familiares, y que a veces es mucho más difícil de ejecutar que las otras cinco: DEJAR DE HACER.

    Mi experiencia me ha demostrado que saber cuando abandonar un proyecto o diversificación, o cortar una relación laboral a tiempo, es a veces tan crítico para la supervivencia de la empresa como difícil de llevar a cabo por muchos empresarios fundadores guiados por el lema de «la huida hacia adelante», los cuales, donde encuentran verdadera dificultad es en reconocer que un camino emprendido no es bueno para la empresa, y que vale más la pena abandonar una inversión de dinero o tiempo, que jugarse el futuro de la empresa por no querer/saber asumir una decisión equivocada.
    Saludos a todos
    Dídac Casado

    1. Didac,
      Muchas gracias por esta interesante reflexión. La capacidad de “poner freno” y analizar la situación es un ejercicio que muchas veces los empresarios, inmersos en el día a día de sus proyectos, dejan de hacer. Dependiendo del tamaño y la estructura del proyecto empresarial, la mejor forma de ejercer esta capacidad de ampliar la visión y observar desde distintos ángulos es tener formados los órganos de gobierno, tanto de la empresa como de la familia.
      Saludos,
      Josep

  4. En mi experiencia como consultora de empresas familiares he aprendido algo de los empresarios y me ha llevado a esta conclusión: creo que en la etapa que el fundador ya está preparado, seguro y acompañado, con un proceso de delegación claro debería «dejar hacer» , esto no implica «arrancarlo de la empresa», sino todo lo contrario, pasa a ser el mentor, el que ve más allá, así se hizo y por eso logró todo lo que logró, y empieza una etapa en la que comienza a tener «calidad de vida» , es decir, algo de tiempo para si mismo con lal seguridad de que la empresa es sustentable, verdad?

    1. Así es Cristina, uno de los procesos más importantes dentro del mismo proceso de sucesión es la preparación del predecesor para dejar el paso y ceder la batuta a la siguiente generación. Es cierto que es difícil porque conlleva un gran cambio en la vida del predecesor, pero es importante que entiendan que no es el final de la película, sino simplemente un capítulo más, y que seguirán siendo protagonistas de ello.
      Saludos,
      Josep

      1. Gracias Josep! posiblemente para entender (cada familia es un mundo y cada fundador es un mundo), les resulte más fácil ver cómo las generaciones que se van sumando lo hacen responsablemente, es realmente impresionante ver cómo cambian su visión al comprobar el compromiso y amor por la empresa que tienen quienes lo siguen. Creo que la satisfacción mas grande es cuando reconocen «este proceso nos cambió la vida», con sus valores, sus creencias y sabiendo que la película, tal como Ud dice, sigue y de manera sustentable.
        Un cálido saludo,
        Cristina

  5. Como indica Mariano Puig, la sucesión es más que un evento, es todo un proceso; en una empresa familiar cuando son los hijos quienes sucederán, incluye un proceso de formación desde la niñez, como nos dice la Biblia en su libro de proverbios: Instruye al niño en su camino, y cuando fuere viejo no se apartará de él. Esto hace referencia en otras palabras a las etapas que se mencionan en este artículo «enseñar a hacer, hacer hacer y, finalmente dejar hacer» se refiere a las etapas en que el empresario se dedica a la formación de su futuro sucesor, y que son fundamental para la supervivencia de la empresa. Considero que en la vida del empresario familiar, cada etapa que se menciona es fundamental para el desarrollo del negocio, su crecimiento y trascendencia a través de los años.

    1. Veo curioso el dato que indicas se menciona en la biblia, aunque no soy muy religioso creo que tiene mucha razon, ya que si desde pequeño se instruye y/o forma al sucesor, será mas facil para éste y para todos los del entorno adaptarse al negocio y adaptarse a ver como parte del mismo al Sucesor. buen punto.

    2. Mischell,
      Muchas gracias por la referencia, recoge muy bien el sentido de la serie de los artículos que dedicamos al proverbio de D. Antonio Puig.
      Es casi imposible hablar de la empresa familiar sin hacer referencia al proceso de sucesión, que pone a prueba la voluntad y la capacidad de continuar el legado empresarial a manos de la familia.
      Estamos acostumbrados hablar de las empresas familiares de primera, segunda, tercera, etc. generación, pero desde el punto de vista de procesos resulta mucho más práctico observarlas como empresas familiares en el paso entre primera a segunda, segunda a tercera, tercera a cuarta, etc.
      Saludos
      Josep

  6. Considero que la etapa mas importante es «dejar hacer» ya que es la parte cuando el empresario debe hacerse a un lado y permitir que las nuevas generaciones tomen las riendas de la organización y es que en esta parte el proceso recae toda la responsabilidad de la continuidad de la empresa por la cual ha trabajado toda su vida.

    1. La sucesión es un proceso muy importante en la vida de cualquier empresa familiar. Y es cierto que en ello recae una gran responsabilidad. Sin embargo muchas veces se subestiman otros procesos igual de importantes. Uno de ellos es “aprender a hacer”, algo de que hablaremos en el siguiente post. Es el proceso de preparación de la siguiente generación.
      Josep

  7. Uma pequena adición al comentario anterior,
    Creo que dejar hacer es lo mas dificil porque los padres, no ven que sus hijos estan grandes, que han crecido. Quando he terminado mi estúdios em administracion, he intentado cambiar algumas cosas, pero ellos solo decian que teoria no es prática, pero lo que passa es que he nascido en ello y siempre conosi sus problemas y calidades. Hoy 12 anos depues tengo una marca credible, pero com mucha insistência mia.

    1. Elisabete, es así , comparto totalmente. Sucede que en general el fundador tiene una sensación más «física» de lo que es el trabajo y el tiempo y nuestras nuevas generaciones tienen otra experiencia. Para algunos fundadores no existe el concepto de trabajo por objetivos por ejemplo sino el trabajo «con horario». Partiendo de ahí, que es una diferencia de percepción básica, hay que procurar el acercamiento intergeneracional. Algo que suele funcionar en las empresas a las que asesoro es poder plantear ámbitos de reunión en los que se pueda transmitir el «know how» de manera espontánea y a su vez acompañamiento en las actividades en tiempo real. De esa manera ambas generaciones se van acercando, comprendiendo y aprehendiendo. Bien por tu insistencia! felicitaciones!

    2. Elisabete, ciertamente el dejar hacer resulta una de las prácticas más difíciles en la vida de los fundadores. Pero, si quieren hacer realidad lo de dejar un legado para el futuro deben confiar en la siguiente generación que como tu bien dices ha nacido con la empresa y muchas veces saben más de lo que los propios padres creen que saben. No obstante, la siguiente generación ha de saber convencerles que eso es así y no dejar espacio a la duda.
      Saludos
      Josep

  8. todas pero Dejar hacer me parece la mas difícil en el caso de las pequenas empresas familiares

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