En un entorno de distracción constante, liderar la propia vida exige gobernar la atención, ordenar prioridades e interpretar con sentido lo que nos ocurre. A partir de cinco herramientas prácticas —foco, silencio, productividad (Tiempo-Energía-Prioridades), resiliencia e inteligencia artificial utilizada con criterio— este artículo propone una idea sencilla y exigente: no se trata de hacer más, sino de decidir mejor cada día.


