Ser feliz en tiempos de prisa

“Las personas felices no nacemos, nos hacemos”, es el subtítulo del libro Del ataud a la cometa, de Carlos Andreu, que ya va por su novena edición. Esta semana lo hemos tenido en el IESE en nuestro I-WiL Lunch, para descubrir cómo ser felices en tiempos de prisa, ahora que muchos discurren por la vida en la categoría de zombies, y no de vivos. Como dice el autor:

“El mundo apresurado en el que vivimos nos empuja a correr sin descanso, siempre pensando que mañana llegará lo que anhelamos. Y en esa carrera alocada abandonamos lo verdaderamente importante. Descubrimos que en algunos momentos nos comportamos como muertos vivientes atrapados en una búsqueda frenética de lo que no poseemos”.

Muchas personas piensan que están de alguna manera determinadas por la genética, que lo que heredan de sus padres es definitivamente algo que no se puede cambiar. Si bien es cierto que todos tenemos esa influencia de nacimiento, heredada de nuestra familia, no es menos verdad que ser feliz -en todas las acepciones del término, que son variadas- depende de factores externos y progresivos, en cierta medida paralelos al discurrir de la vida. Aprendemos, nos enseñan, mejoramos, nos equivocamos, nos caemos, nos levantamos, escuchamos, compartimos, recibimos feed-back.

Somos seres sociales y de la interacción con los otros depende en gran parte nuestro bienestar. Carlos Andreu recorre en su sesión las diferentes etapas de la vida, preguntándonos quiénes son nuestros “dioses” y cuáles nuestros objetivos en cada una de ellas. Así podemos apreciar cómo la admiración por nuestros padres decae según nos hacemos adultos, o cómo nuestros deseos pasan de jugar con otros niños todo el día o dormir y comer, a ser el más querido o admirado, triunfar en el trabajo, mejorar la salud…y así hasta el final de la vida, en que volvemos a hacernos muchas veces como niños (las necesidades fisiológicas cobran de nuevo relevancia), y la obtención de nuestros deseos ya casi no depende de nosotros.

Entonces, ¿cuáles son las coordenadas de aquellos a los que les va bien? Sin duda, como explica Carlos, hay que tener motivos para empezar el día, y hay que saber que “hay un complot universal para que yo triunfe”, saber lo que realmente importa, pero más allá de la pura verbalización, porque todos afirmamos que la familia es lo que más nos importa, pero luego no todos actúan en consecuencia.

 

Con el profesor Hugo Cruz

Un abrazo a todos desde Guatemala, donde he intervenido en el Congreso de los Diputados sobre políticas familiares, y en el primer Programa de Certificación en RFC (Responsabilidad Familiar Corporativa), organizado por el profesor Hugo Cruz, director del CIHE en la UNIS. Además, he impartido sesiones en los programas MBA y EMBA en la UNIS Business School.

Os dejo con un vídeo a Carlos Andreu, grabado en mi despacho del IESE -previo a su sesión- donde da algunas claves.

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La nueva verdad incómoda

En segundo plano, mi colega y buen amigo, el prof. del IESE Antonio Argandoña, académico de número en la RACEF.

El 21 de octubre de 2017 tuve el honor de ser invitada a ingresar en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (RACEF),  perteneciente al Instituto de España, y el pasado 17 de enero pronuncié el discurso de ingreso.

En él, empezaba recordando el documental “Una verdad incómoda”, donde el entonces vicepresidente del Gobierno de los EEUU y candidato presidencial a la Casa Blanca, Al Gore, advertía sobre los peligros del calentamiento global y urgía a tomar una acción inmediata.

Fue entonces cuando fui más consciente de que una gran mayoría de empresas y de ciudadanos podían haber estado ciegos durante muchas décadas ante el impacto medioambiental de sus acciones y omisiones. Pero, siendo esto verdad, me parecía aún más relevante la ceguera que seguíamos sufriendo en cuanto al impacto de las decisiones empresariales en lo que empecé a calificar como “contaminación humana y social” (la nueva verdad incómoda), cada vez que sus directivos actuaban como si los empleados fueran piezas mecánicas de un engranaje sin tener en cuenta cómo eran devueltos a sus familias, tras jornadas interminables.

Portada del libro editado con motivo de mi ingreso en la RACEF

Por eso, mi discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras trata de la importancia y de la urgencia, tanto económica como social, de cuidar nuestra ecología humana, como condición sine qua non para “salvaguardar nuestra casa común y sus habitantes”. Preservar la salud y la ecología de las personas, de las familias y de las comunidades humanas donde trabajan, es tan importante y urgente para la economía como preservar el medio ambiente, cuyo deteriorono deja de ser consecuencia del deterioro de la ecología humana.

Esta semana, antes de iniciar la sesión en el PADE (Programa de Alta Dirección del IESE), los participantes quisieron felicitarme por este ingreso en la RACEF y, puestos todos en pie,  estallaron en una ovación cerrada. Muy emocionada, recordé en ese momento que en mi discurso de ingreso había hecho referencia a los líderes trascendentes que ya estamos educando: ¡eran ellos! Fue como cerrar el círculo.

En la cena que tuvo lugar con los académicos en el Círculo Ecuestre, tras el acto de ingreso, me referí al lema de la Academia, “Utraque unum” (ambos son uno), que subraya la unidad entre “pensar” y “actuar”, que encaja perfectamente con cómo intento operativizar mi misión profesional y personal: ayudar a ir conformando empresas y sociedades cada vez más humanas y sostenibles, a la medida del hombre y de la mujer de hoy, donde se integren cabeza y corazón (ambos son uno), a fin de superar la nueva verdad incómoda, sanando el ecosistema humano. El Programa Enfocado del IESE Lidera tu liderazgo  es un primer paso para conseguirlo.

Medalla RACEF

Quisiera, desde aquí, agradecer a tantas personas que os habéis puesto en contacto conmigo para felicitarme: muchas gracias por vuestra presencia, acompañándonos a mi familia y a mí, o por vuestro apoyo desde la distancia. Mi trabajo encuentra su sentido en vosotros.

Podéis leer el discurso íntegro aquí.

También podéis ver el vídeo de todo el acto académico, de principio a fin, aquí.

 

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¿Feminismo? ¿Qué feminismo?

Hoy os ofrezco el vídeo “Por qué La Marcha de las Mujeres no nos representa” (y su transcripción traducida), publicado por la web norteamericana de noticias, The Daily Signal (perteneciente al thinktank, con sede en Washington D.C., The Heritage Foundation).

Como veréis, son muchas y variadas razones por las que estas mujeres se rebelan contra un feminismo impuesto y excluyente. Podéis añadir las vuestras en los comentarios. Por mi parte, en estos días en que aún resulta difícil creer la nueva Ley del Aborto de Nueva York, donde se puede abortar hasta el mismo momento del nacimiento (entre otras cosas, más detalles aquí), me sumo al rechazo de un movimiento que enmascara una dictadura que se pretende imponer desde posiciones de gran poder económico.

La Marcha de las Mujeres no me representa porque el movimiento fue un fraude desde el principio.

La Marcha de las mujeres no me representa porque no representa a todas las mujeres.

La Marcha de las Mujeres excluye a mujeres como yo porque mis creencias cristianas no encajan en su dialéctica de izquierdas.

Se ha dicho muchas veces que no hay cabida para mujeres como yo, con puntos de vista próvida o una visión tradicional del matrimonio y la familia.

Soy una conservadora próvida de “America First” y mi voz no es bienvenida, porque no voto con mi anatomía, ni con mi silla de ruedas. Voto con mi cabeza, guiada por mi corazón.

La Marcha de las mujeres no me representa porque están demasiado llenas de políticas liberales izquierdistas y en realidad no se preocupan del bienestar de las mujeres.

No representan a las “mini-mujeres” en el seno materno.

Creo que para ser verdaderamente pro-mujer hay que ser pro-niña, lo que significa que debemos ser pro-bebés, y no que tengo el derecho de matar a un niño para empoderarme.

Soy feminista próvida porque soy una orgullosa madre provida que cree que los derechos reproductivos significan esperar a tener sexo hasta estar casada.

Como hija adoptada y mujer, quiero usar esta segunda oportunidad que me da la vida para promocionar la adopción por encima del aborto.

La marcha de las mujeres no me representa porque sé que hemos nacido hombres o mujeres.

La marcha de las mujeres no me representa porque creo en igualdad de derechos, no en derechos extra.

Porque los líderes de la Marcha de las Mujeres son de alguna manera incapaces de condenar el odio.

Este feminismo te coloca una etiqueta y te dice lo oprimida que estás, lo que puedes decir y lo que puedes pensar.

Mis padres huyeron de la Cuba de Castro y puedo comprender y valorar los valores de la libertad de expresión y de la diversidad de opiniones políticas.

Lo que se percibe es que esas mujeres están enfadadas por alguna injusticia hacia su género, y como madre y profesional no tengo nada por lo que estar enfadada.

El mensaje de la Marcha de las Mujeres es: “Si eres mujer, eres una víctima”, pero yo, de ninguna manera, me siento víctima.

No me siento representada por una organización que excluye a tantas mujeres. Lo que necesitamos es una Marcha de todas las mujeres.

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