Toxinas y antídotos en la comunicación

Mª Pilar Casanova durante la sesión

¡Hay esperanza! Eso es lo primero que nos viene a la cabeza ante la palabra antídoto. Efectivamente, somos humanos y, cuando nos comunicamos, todos caemos en conductas tóxicas. Lo primero que podemos considerar es que el conflicto es inevitable, pero el combate es opcional. Un conflicto suele surgir cuando nos callamos y aceptamos todo sin expresar opiniones o necesidades. O bien cuando se da una diferencia de criterios. O cuando no quiero escuchar, o nuestras necesidades no son atendidas, valoradas.

Mª Pilar Casanova, coach ejecutiva y formadora en temas de comunicación efectiva y no violenta, estuvo con nosotras en el I-WiL Lunch de febrero, para hablar de los antídotos contra las toxinas en nuestra comunicación. Hablamos de conflictos, necesidades, y comunicación no violenta. La sesión de Mª Pilar está basada en  Los 4 jinetes del Apocalipsis, concepto de toxinas que ha sido desarrollado por el profesor emérito de Psicología de la Universidad de Washington, John Gottman. Son los 4 comportamientos negativos más comunes en equipos y relaciones, con un alto impacto sobre las relaciones entre personas. La buena noticia es que existen antídotos que nos ayudarán, por un lado, a desvelar los verdaderos motivos de dichos comportamientos y, una vez tomada conciencia de los mismos, a facilitar la resolución de conflictos personales y profesionales, mejorando el trabajo en equipo de manera sostenible.

Veamos cuáles son las cuatro toxinas en nuestra comunicación:

  1. La crítica puede ser un juicio al otro, una queja mal expresada. Solemos usar adverbios de tiempo absolutos: «¿por qué siempre/nunca…?» Hay un gran componente de culpa, de desprecio al otro.
  2. El sarcasmo, cuando nos divierte lanzar frases mordientes. Degrada al que lo usa.
  3. Ponerse a la defensiva, nos defendemos con frases como «Y tú más…»
  4. El amurallamiento, cuando el conflicto nos bloquea incluso emocionalmente y nos escondemos. también se entiende como una falta de compromiso (no es aplazar, sino huir).

Es importante saber que las toxinas nunca mejoran. El proceso necesario para neutralizarlas siempre pasa por IDENTIFICAR+STOP+ANTÍDOTO. Mª Pilar nos explicó cuáles son los antídotos ante estos comportamientos tóxicos:

  1. En el caso de querer criticar, parar el pronto, escuchar, reconducir el tono. Explicarnos, buscar otro momento. Detrás de una crítica siempre hay una necesidad mal expresada, y conviene que cambiemos el foco desde el problema hacia la persona. Podemos convertir la crítica en una petición o preguntar: «¿Qué necesitas»?
  2. En lugar de ponerse a la defensiva podemos preguntar «¿qué has querido decir? ¿A qué te refieres?» O bien, «¿qué has entendido»? Quizá lo que nos están diciendo es bueno, lo malo es la envoltura del mensaje.
  3. Si nos sale un arranque sarcástico -que también es una manera de escondernos-, frenemos, no entremos en la guerra: pensemos antes, respiremos hondo  y tratemos de empatizar. Cuando somos nosotros el objeto del sarcasmo podemos preguntar «¿para qué lo haces?», y no entrar en el juego.
  4. Si hay amurallamiento, es que hay miedo. Si es el caso, podemos preguntarnos «¿de qué tengo miedo?, ¿cuál es el riesgo?» Además podemos estimular la curiosidad (para hacernos salir de nuestra fortaleza) preguntándonos «¿qué pasa?»

Estos comportamientos comunicativos tienen, como todo, beneficios (si no, no lo haríamos) y costes. La crítica me «beneficia» cuando desestabilizo al otro y me hace sentir mejor, pero conlleva un coste: dejamos al otro herido. Si nos ponemos a la defensiva, ganamos una careta y podemos, incluso, divertirnos, pero rompe la confianza entre las partes. El sarcasmo me ofrece autoprotección, elementos de defensa de mí mismo, pero corta la comunicación. Por último, si nos amurallamos, logramos una aparente protección. Si alargas esta situación, se puede llegar a romper la relación, ya que habrá demasiada distancia.

Para terminar, Mª Pilar nos dejó una frase que podemos rellenar según nuestra situación y necesidad:

CUANDO TÚ ———— (DATO OBJETIVO, por ejemplo gritas, desordenas)———– YO SIENTO——- (EMOCIÓN, por ejemplo tristeza, frustración)————–, PORQUE TENGO LA NECESIDAD DE —————– (por ejemplo respeto, orden)—————–. ¿QUÉ TAL SI——————————?

Ante esta propuesta sin exigencias a nuestro interlocutor, este puede reaccionar con un sí o un no, como es lógico. Si la respuesta es un no, quizá debemos hacer un duelo de nuestra necesidad…

Una participante añadió que, si se trata de una conversación en el seno familiar, podemos también preguntar «¿qué consecuencias tendrá para mí, para ti y para nuestra casa, si no lo hacemos?

¿Empezamos ahora mismo?

 

 

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Adriana Domínguez: liderazgo del sentido común

La semana pasada tuvimos la ocasión de escuchar de primera mano un testimonio muy inspirador de cómo sacar adelante un proyecto hundido. Una empresa familiar, el sueño de toda una vida -la del fundador y patriarca- y una de las hijas que toma las riendas con determinación, ilusión, y mucha formación, aprendizaje y valores aplicados. Las personas, lo primero. Adriana Domínguez, consejera delegada de ADOLFO DOMINGUEZ, hija del fundador y presidente de la conocidísima marca, compartió desayuno con nuestras participantes en una nueva sesión I-WiL Breakfast y su trayectoria personal, familiar, profesional. Os resumo algunos puntos:

  • Reconvertirse: «Me ha gustado la frase del nuevo CEO de Alibaba, debemos matar nuestro negocio existente, hacerle la competencia porque, si no, otra persona lo hará».
  • «Las mujeres, yo diría aún mayoritariamente, cargamos con muchas más responsabilidades… pequeñas cosas invisibles».
  • Asumir el mando: «No fue fácil, pero tampoco muy difícil. Ocurrió como cuando tu padre o tu madre están en dificultades: instintivamente, les ayudas. Pensé en lo que necesitaba el proyecto, no en lo que me convenía. La empresa es como mi familia. Aunque no es plenamente familiar, la hemos visto en casa desde siempre. Son muchos años de aprendizaje de valores y de cultura empresarial. Somos una saga empresarial, desde el taller que tenían mis abuelos, a la empresa que creó mi padre y en la que estamos, mis tíos, mis primas con Bimba y Lola… Mi familia disfruta trabajando, y eso hace que empleemos muchas horas en algo que nos gusta».
  • «La primera decisión importante que tomé fue eliminar dos marcas y quedarnos solo con Adolfo Domínguez. Estoy muy agradecida al apoyo del consejo de administración, porque es una medida que ha demostrado ser clave en los resultados. En un sector tan competitivo como el textil, no podíamos tener tantas identidades. Cogimos lo mejor de U (juventud, transgresión, marca joven) y Plus (más talla y volumetría) y ahora llegamos a un público más amplio y concentrado en la marca Adolfo Domínguez».
  • «Lo realmente increíble del turn arround es que lo hicimos sin dinero«.
  • «Nuestra empresa está compuesta en un 82% por mujeres, y tenía un consejo de administración en el que el 90% eran hombres. En la actualidad, el 50% del consejo son mujeres. Es importante, porque el 70% de nuestras ventas es a mujeres. Es una realidad que entienden mejor. Por otra parte, no es extraño en nuestro sector: las mujeres compran más ropa que los hombres.»
  • Tener a Galicia presente en pequeños intangibles, como el estampado de mejillones.
  • Es muy difícil rejuvenecer una marca: las hijas no quieren ponerse lo que llevan sus madres y abuelas. Para ello hay que ser muy bold (una mezcla entre audaz e intenso).
  • Liderazgo del sentido común, de escucha.
  • El poder de las microacciones: afilar la punta de las tijeras; cambiar las viejas máquinas de café (símbolo de lo antiguo); cambiar la orientación de las mesas para mejorar la costura de negro sobre negro…
  • «La intuición es pensar muy rápido».
  • «Me han ayudado la capacidad de escucha (importancia del group think) y, en liderazgo, el coraje: aguantar la vela, porque en el liderazgo estás muy desprotegido y eso hay que abrazarlo». «No es que no tenga miedo, es que me lo gestiono«.  «Cuando las cosas están muy mal, la libertad es mucho mayor». «He tenido que aprender a sostener un espacio de no-agradar».
  • Liderazgo de la sostenibilidad. Lo verdaderamente sostenible es no consumir o consumir menos, así hay menos que reciclar
  •  Mi trayectoria en comunicación me ha formado y ayudado mucho, y seguirá haciéndolo. Además de un producto, Adolfo Domínguez tiene detrás una historia muy bonita que hay que contar. Al final, se trata de contar historias

Adriana Domínguez, la humildad en la verdad. Sin miedo, autoliderazgo, gestión de uno mismo y escucha al otro.

 

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Europa sin raíces, Europa muerta

En esta vieja Europa nuestra hace ya tiempo que se lucha por eliminar todo rastro de cristianismo, cuando está en las mismísimas raíces. Me ha llamado mucho la atención (a ver qué pensáis vosotros) un artículo aparecido en una prestigiosa publicación estadounidense, The Federalist, con el título «I’m An Observant Jew. Here’s Why I Want More Americans To Come To Jesus» Soy judía practicante. Por qué espero que más americanos se hagan cristianos«). Curioso, ¿verdad?, un judío deseando que aumente el número de cristianos. Su autora, Melissa Langsam Braunstein, ex-redactora de discursos del Departamento de Estado de EE UU, es escritora independiente en Washington DC y colaboradora principal de The Federalist. Su trabajo ha aparecido en The New York Times, National Review Online y RealClearPolitics, entre otros.

Un reciente informe de Pew muestra un fuerte descenso en el cristianismo; estamos viendo el aumento de los llamados  «nones«, personas que no se identifican con ninguna fe. Incluso podrían creer que hay un dios, pero son apáticos a la religión. ¿Cómo los traemos de vuelta? También se habla de «wokeism«, estar siempre alerta, colocando el trabajo y la carrera por encima del matrimonio y de la familia, con el consiguiente suicidio demográfico.

En su libro «The Judgment of the Nations», Christopher Dawson -historiador inglés, profesor en Oxford- afirma:

«La Cristiandad es el alma de la sociedad occidental. Y cuando el alma abandona el cuerpo, este se pudre. Lo que está en riesgo no es la profesión externa como cristiano, sino el vínculo interno que mantiene unida a la sociedad, hombre a hombre, y el orden del estado al orden natural». 

Y abundando en la idea:

«Es esta la grandeza y, a la vez, la miseria de la civilización moderna, que ha conquistado el mundo perdiendo su alma, y cuando pierde su alma, pierde también el mundo«.

Volviendo al artículo con que empezábamos este post, José María Beneyto (Instituto de Estudios Europeos. Universidad San Pablo CEU) lo expresa de forma un tanto pesimista, pero con un pie en la realidad. Ya que la globalización también tiene consecuencias negativas, y afrontarlas es nuestro reto:

«La política europea de los próximos años debería también dar respuestas a esos ciudadanos europeos que se sienten desplazados, carentes de recursos morales e intelectuales ante las consecuencias negativas de la globalización, el desarraigo, la pérdida de las seguridades que daba un trabajo continuado, la familia, un entorno conocido. La inmigración, la aceleración tecnológica, o las incertidumbres sobre el futuro, unidas al vértigo que produce la desaparición de referentes de autoridad, son algunas de las causas de ese malestar. Es un malestar más que de la civilización, de los civilizados. Una falta de fe ante la cual el enorme potencial que esconden la idea y las raíces de Europa parece quedar oculto. Los líderes políticos no lo pueden todo, muchas veces se ven muy limitados en su actuación, pero unas convicciones claras y la habilidad para tejer alianzas con la sociedad civil pueden tener una enorme eficacia.    

¿Hacia dónde va Europa? Europa ha perdido en el siglo XX la posición dominante que tuvo en el mundo durante los últimos cinco siglos. En términos relativos, su población, su producto interior bruto, su influencia en el planeta van a seguir reduciéndose. Hay que contar con un G-2, con dos países muy poderosos compitiendo entre sí, Estados Unidos y China. Es preciso rehacer el orden internacional con la inclusión de continentes y países, como la India, Asia, o Brasil, cuya influencia aumenta, y de otras regiones, como el África Subsahariana, que estaban marginadas. El cristianismo, como afirmó tantas veces san Juan Pablo II, no depende de una determinada forma cultural, pero qué duda cabe que Europa históricamente ha llevado a la realidad muchas de las aspiraciones de la fe cristiana.«

«Nos mostraron una humanidad poco común» (Cf. Hch 28, 2) es el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebrará del 18 al 25 de enero de 2020, es decir, la próxima semana, y que finaliza con la fiesta de la Conversión de Pablo de Tarso, judío fariseo observante.

 

 

 

 

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