Human results

Nuestro valor diferencial es la inversión en las personas y sus relaciones tanto si son candidatos como clientes“. Son palabras de Consuelo Castilla, presidenta de la consultora integral AdQualis, PADE por el IESE, y anfitriona de la Gala de entrega de los

Todos los premiados con Consuelo Castilla, presidenta de AdQualis, en el centro

AQ Awards, espacio de reencuentro de profesionales de la dirección de Personas, que lleva 30 años reuniéndonos en un ambiente festivo y familiar. AdQualis refleja el avance que se va produciendo en la superación del concepto “recurso humano”, a favor de palabras como “Human Results”, que han adosado a su nombre, y que tienen mucho más sentido.

En el cocktail posterior, algunos premiados y clientes  nos hablaron de que “se respiraba ese ambiente de confianza propio de una comunidad de crecimiento y desarrollo del talento.”

Los AQ Awards se constituyeron en el año 1999 con el objetivo de destacar las prácticas más innovadoras y más valiosas en la gestión empresarial de la dirección de personas y así premiar la labor y la trayectoria de directivos y profesionales que las impulsan y lideran”. Se hizo entrega de los galardones 2018 en una Gala que tuvo lugar una vez más en el Teatre Nacional de Catalunya y que reunió a más de 500 directivos, empresarios y profesionales de los departamentos dedicados a la gestión de personas.

Se premiaban las categorías de General Manager, HR Director, Talent Management, HR Specialist, Dirección enfocada al Desarrollo de Personas, y Mejores prácticas en RSC. Resultaron premiados, respectivamente, Oriol Vila, EMBA del IESE (Hola Luz), Natalia Arizcuren (Zambon), Beatriz Malpartida (Schweppes Suntory España), Gemma Sadurní (Jacob Douwe Egberts), Josep Barbena (GB Foods Italy) y Mars (recogieron el premio Esperanza Ribas, HR Director y Agustina Salazar, Corporate and Consumer Care Specialist).

Esperamos con ilusión la próxima edición de los AQAwards!

 

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Pobreza moderna

Más de 12,3 millones de personas en España están en riesgo de pobreza y exclusión social.

1 de cada 4 menores de 18 años se enfrenta al riesgo de pobreza en España.

Cerca de 1,3 millones de personas de 65 años o más están en riesgo de pobreza.

3,1 millones de mujeres viven en hogares con baja intensidad de empleo.

Son datos del último informe AROPE, publicado la semana pasada, con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se conmemora en todo el mundo el 17 de octubre. Como indica dicho informe:

“A pesar de la evidente mejora de la tasa AROPE, que se ha reducido en 2,6 puntos porcentuales en los últimos tres años, aún faltan otros 1,9 puntos para llegar a la situación de partida (2009). Además, consumar el objetivo significaría añadir otros tres puntos a la cifra pendiente, con lo cual la meta comprometida está, aún, a seis puntos porcentuales de distancia, lo que supone, en términos absolutos, reducir en 2,3 millones el número de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social en los próximos dos años. Se puede afirmar, entonces, que España está lejos de recuperar los datos de la década pasada y más lejos aún de cumplir el objetivo de reducción de pobreza y/o exclusión.”

No voy a insistir en los datos, que podéis consultar pulsando en el nombre del informe, pero sí quería reflexionar sobre la convivencia diaria con la pobreza que experimentamos especialmente en las ciudades.

Las personas pobres frecuentemente están solas, porque la pobreza es un estigma social. A nadie le gusta convivir con la desgracia, lo desagradable, lo feo… Además, tener cerca la pobreza puede suponer un aldabonazo para nuestras conciencias, y eso siempre es incómodo. Pero, contra pobreza…¿riqueza? Algunos organismos como Cáritas han alzado la voz contra la “riqueza que empobrece“: la desigualdad en el reparto, la falta de ayudas sociales, la inexistencia o pobreza de programas de formación y capacitación profesional, etc. El viejo dicho de enseñar a pescar en lugar de dar peces nunca ha sido tan auténtico como en estos días.

Un trabajo decente es aquel que en cualquier sociedad sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer” (Caritas in veritate, nº 63, Benedicto XVI)

Una de las situaciones más frecuentes en nuestros días es la presencia en nuestras calles de indigentes que proceden de otros países. Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, acuñó hace años el término aporofobia, fobia o miedo al extranjero pobre. Asegura que “venía dándole vueltas a palabras como xenofobia, homofobia o islamofobia, que es el rechazo, el desprecio, el odio hacia el extranjero o el que es de otra raza u otra religión”.

Por otro lado, podemos detenernos a pensar cuál es el papel del empresario en relación con la pobreza que nos rodea. Pedro Fraile, en Expansión, se preguntaba recientemente “¿por qué hay empresarios que se sienten culpables?”, tratando de analizar la tradicional y extendida hostilidad contra el empresario. Cuando, en realidad, los empresarios en España se han distinguido por ofrecer un retorno a la sociedad de los beneficios obtenidos con sus empresas. Como señala la periodista Sonia Mañé, “quienes históricamente han tomado el testigo de hacerse cargo de la lucha contra la pobreza han sido organizaciones como ONGs, fundaciones o gobiernos.” Ahora es el turno de las empresas, y cita algunos ejemplos de algunas con programas de retorno social: Action Tank, catapulta de proyectos sociales a través de empresas, los vales de comida de Bledina, Danone y Melin, tres empresas unidas para cubrir las necesidades de niños en familias con pocos recursos, el programa Mobiliz de Renault, que ofrece talleres solidarios para el mantenimiento de coches a personas de entornos más desfavorecidos, la reducción del precio de las gafas de Essilor, para pensionistas.

En cuanto a la pobreza en países en vías de desarrollo, os dejo con un vídeo que describe cómo afrontamos la pobreza hoy y  propone una aproximación diferente y renovadora a la pobreza mundial.

 

 

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“La paz de las mujeres”

Así se titula un manifiesto pro-abolición de la prostitución, firmado esta semana en Barcelona por 100 personalidades del mundo de la judicatura, la política, la cultura y la universidad, junto con algunas ex-prostitutas, presentado por la Plataforma catalana por el derecho a no ser prostituidas. La portavoz, Sylviane Dahan, ha afirmado que es necesario “abrir un debate en la sociedad para concienciar sobre este fenómeno creciente que discrimina en cuanto a clase y a género (…), y tomar conciencia del sufrimiento humano que se esconde tras la prostitución”, que está  “lejos de ser una seductora oportunidad profesional para las mujeres (…) o un posible empoderamiento”.

 El debate suele girar históricamente en torno a varias afirmaciones más o menos discutibles: no es lo mismo trata de mujeres que prostitución; que hay mujeres que la ejercen por decisión libre, informada y consciente; que la mujer tiene derecho a hacer lo que quiera con su cuerpo, que si el hombre paga, tiene derecho al producto… Luisa Posada Kubissa, doctora en Filosofía y profesora de Historia de la Filosofía, Estética y Teoría del Conocimiento de la Universidad Complutense de Madrid, en un artículo publicado hace unos meses en eldiario.es, explica que la prostitución no es una elección natural:

“Frente a las pretensiones de la ética liberal de que con la prostitución “elegida” estamos ante un caso de libre consenso de las partes, cabe oponer que estamos ante la vulneración del principio de no-instrumentalización, esto es, de no convertir a la persona en medio para un fin, en el sentido kantiano. Con la prostitución se institucionaliza la vulneración de tal derecho. Con lo que nos encontramos en el terreno de la protección o desprotección de los derechos humanos. Y la legalización de la prostitución nos hace retroceder a estadios anteriores a la defensa de tales derechos.”

Desde la organización Hombres por la abolición de la prostitución, defienden que los hombres tienen la responsabilidad de generar las condiciones para su desaparición: sin hombres dispuestos a pagar no podrá haber comercio del sexo, como podéis leer en este artículo.

Tal como decíamos en este antiguo post, y en contraposición con el título de este, la violencia contra la mujer y las niñas es “una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo”, en palabras de ONU Mujeres.

Es una realidad que se observa en cualquier parte del mundo, desafortunadamente. Os dejo con un impactante vídeo que recoge el sufrimiento de mujeres víctima de este tipo de violencia, la prostitución, en Namibia, y la maravillosa labor (aquí podéis leer más) del padre Hermann Klein-Hitpass, sacerdote alemán ya fallecido, que fundó un refugio para mujeres prostituidas y sus hijos.

 

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