¿Te atreves a volar?

Entender qué ocurre en nuestro cerebro en un conflicto es clave para convertirlo en puntos de aprendizaje. Descubrir la parte del cerebro dominante en nuestra familia nos ayudará a comprender, aceptar y conectar con ella y con el mundo. Son algunas de las metas que nos propone Elena Martínez del Hoyo con su libro ¿Te atreves a volar? Creadora de la Metodología CoEquipo, Elena apoya a las empresas en la transformación y crecimiento de sus equipos de trabajo para, a través del uso consciente de los cuadrantes cerebrales y la gestión de las emociones, modificar el modo de aprender y formarnos, de manera que salga lo mejor de cada uno. Viviendo desde nuestra esencia, y no desde nuestro ego, podemos potenciar nuestros talentos.

Ayer escribimos con ella un estupendo último capítulo del curso de nuestros encuentros de formación y networking I-WiL. Hemos tenido que encontrarnos las últimas veces online, pero eso no nos ha detenido para reunirnos y aprender -como ayer- modos de mejorar para que mejoren los que tenemos alrededor. Os ofrecemos la grabación íntegra de la sesión de ayer desde mi despacho del IESE.

 

 

 

 

Recibe el blog de NCH en tu buzón

Not only #BlackLivesMatter

La mujer de la foto es Leslyn Lewis. Se presenta a las elecciones para primer ministro de Canadá, el país que inicia y abandera muchas de las campañas sociopolíticas de tinte progresista que inundan nuestras redes sociales. El actual titular, Justin Trudeau, suele estar en primera fila de las protestas. Leslyn es la primera mujer no blanca que aspira a la posición en toda la historia del país, tanto desde el partido conservador -al que pertenece-  como desde el progresista. Su adscripción al partido conservador le ha acarreado varios ataques directos e indirectos con tintes racistas y/o machistas. Ha sido repetidamente ignorada y desestimada en los programas de contenido político en los medios de comunicación de su país. Hay tres candidatos más, todos hombres y blancos. Parece que black lives matter…excepto cuando son conservadoras en políticas sociales. Podéis leer más sobre la señora Lewis aquí.

El movimiento #BlackLivesMatter (#BLM), dedicado a la protesta no violenta y la desobediencia civil, no es nuevo, ya existe de forma organizada desde 2013, cuando en 2012 un agente de policia asesinó a un adolescente negro en Florida. No surge de manera espontánea: tiene tres fundadores (Alicia Garza, Patrisse Cullors y Opal Tometi) y actualmente tiene capítulos en 30 países. Poco después de ese y otros asesinatos de personas negras, el movimiento se extendió a la defensa de otras causas. Y también se hicieron virales los gestos. En estas últimas semanas, tras la terrible muerte de George Floyd, se han generalizado dos: la genuflexión y el derribo de estatuas de presuntos racistas.

Foto RICH PEDRONCELLI / AP

Y aquí es donde nuestra políticamente correcta sociedad pierde pie. Son múltiples los ejemplos. Para tomar alguno más reciente, El País informó ayer de que California retirará un grupo escultórico de Cristóbal Colón e Isabel la Católica (que luchó explícitamente contra la esclavitud) que lleva 137 años en el Capitolio estatal «porque ofende a los indígenas americanos. La decisión la adoptaron este martes los demócratas que dominan el Legislativo californiano en el contexto de la ola de protestas antirracistas en el país, que comenzaron siendo contra la policía y ahora se extienden a los símbolos de la conquista europea de América (…) La estatua de Cristóbal Colón es una figura histórica profundamente polémica, dado el impacto que su llegada a este hemisferio tuvo para la población indígena». El comunicado publicado por el capitolio del estado señala que «la presencia continuada de su estatua en el Capitolio de California, donde ha estado desde 1883, está hoy completamente fuera de lugar». No olvidemos que Colón nunca pisó el actual territorio estadounidense… Podéis leerlo aquí.

La cuestión es ¿podemos comprobar que realmente son los indígenas norteamericanos los que se sienten ofendidos…o es una manipulación de la opinión pública? Realmente no, hasta tal grado llega la magnitud de lo absurdo cuando ya se ha perdido de vista el motivo de la protesta y se encadenan acciones de seguidores de seguidores de seguidores.

Desde 2015 existe el movimiento contrario, #AllLivesMatter. Todo aquel que usa esta etiqueta es tildado poco menos que de nazi o fascista. Sus detractores aducen que este eslogan admite implícitamente que todas las vidas están en igual grado de peligro, y es cierto: no todas las vidas lo están, pero entre las que sí lo están, no hay solo negros, de hecho hay más hispanos, y hay asiáticos, etc.

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, acaba de anunciar que no retirará la estatua de Colón que hay al final de las Ramblas, pero que la va a «contextualizar». Veremos.

 

 

 

Recibe el blog de NCH en tu buzón

Otras gafas para leer a Tolkien

En estas últimas semanas de confinamiento, os invito a ver este documental (que Siloé Films ofrece solo en estos días en abierto), una parábola de Diego Blanco  basada en El Señor de los anillos, de Tolkien. Quizá muchos no sabrán lo que hay detrás del escritor británico y su monumental y omnipresente obra, por eso el autor del libro Un camino inesperado, de todos los personajes se queda con Gandalf, «en mi vida personal me apareció uno, es de verdad y existe». Diego Blanco encontró un tesoro: «el libro es un poco así. Te pongo una gafas y te doy varias claves».

En una entrevista (que podéis leer aquí), Diego afirmaba:

«Dicen que es el libro el que te elige a ti y no al revés. En mi caso esto no puede ser más cierto. El Señor de los Anillos me ha acompañado desde pequeño. Es verdad que Dios quiso enviarme aquel libro para ayudarme en un momento muy oscuro de mi vida, en una adolescencia muy difícil en la que vivía, como dice la Escritura en “una soledad poblada de aullidos”. Abrirlo entonces fue como abrir el cofre del tesoro. Intuí que la vida no podía ser simplemente un cúmulo de tristeza y soledad como el que estaba viviendo. Me ayudó a comprender que no estaba solo, que Dios me veía, que conocía mi sufrimiento y venía a salvarme. Yo podía tirar el Anillo, vencer al Señor Oscuro. Sonaba real, parecía verdad, me daba esperanza. Leerlo, “exorcizaba” en cierto modo una abrumadora sensación de desamparo, callaba voces crueles. Aquel libro decía que para tirar el Anillo tenía que ir con una comunidad, y yo me preguntaba: ¿dónde está esa comunidad? Imagínate la sorpresa cuando descubrí que lo que aquel libro decía era cierto, que el Anillo realmente existía y la comunidad también. Que El Señor de los Anillos escondía un significado profundamente cristiano y católico, propio de un autor profundamente cristiano y católico.»

 

Recibe el blog de NCH en tu buzón

Otras entradas