Hombre y mujer: diferencias reales y estereotipos

niño y niña

Cuando nace un nuevo ser humano, nace hombre o mujer. Para comprobarlo, el médico que atiende a la parturienta, o la propia madre, no tienen más que mirar los genitales del bebé recién nacido… y exclamar gozosos:  “¡Es una niña!” o “¡Es un niño”!

En la actualidad estamos asistiendo a una desintegración progresiva de las fronteras entre lo biológico y aquello que proviene del comportamiento cultural. ¿Es todavía relevante preguntarnos si somos hombres o mujeres? ¿O se trata de algo irrelevante para entender nuestra identidad, como ya muchos sostienen?  A simple vista se pueden apreciar las diferencias físicas entre hombres y mujeres, pero de un tiempo a esta parte se ha creado artificialmente -y hay obviamente intereses para ello- una ideología: la ideología de género, que sostiene que lo meramente físico y observable no es razón suficiente para hablar de hombre o mujer, como tampoco lo sería lo intelectual, neurológico, el comportamiento ante diferentes estímulos, etc.

Alicia V. Rubio, en su libro “Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres”

“desmiente los postulados y conclusiones de la ideología de género desde campos tan diversos como la antropología, la neurofisiología, la anatomía y, sobre todo, la realidad, el sentido común y la experiencia cotidiana. Es un libro que pone al descubierto la silenciosa infiltración de esta ideología reduccionista en nuestra vida y entorno.” (De la contraportada)

De hecho, ser hombre o mujer significa ser humano pero de modo distinto (xx, xy). Las diferencias cromosómicas marcan la personalidad -al mismo tiempo única e irrepetible- de cada ser humano. Si analizamos los últimos estudios nos encontramos con estas diferencias:

  1. El cuerpo del hombre es distinto al de la mujer desde el vientre materno.CEREBRO-OK
  2. Los cerebros son distintos.
  3. Los juegos, innatos, sin ninguna influencia externa, son distintos en los niños y en las niñas.
  4. Las mujeres se identifican más con su cuerpo.
  5. Las formas de comunicarnos son distintas.
  6. Los movimientos corporales son distintos.
  7. La forma de conquista, enamoramiento y afectividad funcionan de manera diferente.

En este artículo (basado en el libro “Antropología para inconformes”, del profesor de la Universidad de Navarra Juan Fernando Sallés) podéis leer más sobre diferencias y ver un vídeo muy ilustrativo sobre el tema. La autora del artículo, ingeniero con muchos años de experiencia laboral,  pertenece a ese alto porcentaje de mujeres que, tras haber luchado por conseguir un grado aceptable de conciliación y no conseguirlo, acaban por abandonar temporalmente su profesión para dedicarse íntegramente a su familia.

Estereotipos en la empresa

A propósito de las diferencias, hace unos días, un artículo en el Financial Times (que podéis leer aquí) aseguraba que la presencia de un mayor número de mujeres en posiciones senior ayuda a romper el tópico de que “si pensamos en un líder, pensamos en un hombre“. Abundando en la diferencia, hay infinidad de evidencias en el mundo sobre la efectividad que las mujeres tienen como modelos de liderazgo. El hecho de ver a otras mujeres liderando ha incrementado la autoconfianza de muchas otras, y las ha hecho capaces de superar estereotipos o sesgos inconscientes, y de lanzarse a competir en ámbitos tradicionalmente dominados por hombres, cambiando también las creencias que hombres y mujeres tienen sobre lo que debe ser un líder efectivo.

1312-not-mujeres-consejeras-ibexLa diferencia está inscrita en nuestra intuición original, del mismo modo que lo está la complementariedad de hombre y mujer. En filosofía, se conoce como sindéresis  la voluntad humana inclinada al bien natural. Con la sobrecarga de información de hoy en día, es comprensible que muchos caigan en los atajos mentales que clasifican y etiquetan a una persona o un grupo. Pero los estereotipos son dañinos, sobre todo en lo que respecta a cómo los hombres y las mujeres deben comportarse en el trabajo o en el hogar. Aquí tenéis el artículo que Esther Jiménez y yo acabamos de publicar en el último número de IESE Insight (“El avance del talento femenino: Cómo romper los techos de cristal y de cemento“)

Los estereotipos… ¿siguen presentes? Podéis verlo en este vídeo. Dejo la respuesta a vuestro juicio.

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9 Comentarios

  1. Gracias por este artículo, pienso que debería aportar mas informacion sociológica, enriquecernos de como.las diferentes culturas del mundo expresan esas dos identidades. Por otro lado, es un proceso normal la implicación de la mujer en la dirección y aun queda camino pero no conviene tampoco “desparramarse abundantemente”. También muchas veces nos separan mas cosas entre personas que somos del mismo sexo que con alguien del sexo complementario, pero eso no quiere obviar las diferencias.

  2. Me gusta esta información. Es uno de los temas que tratamos en la Clase de Antropología II. Me fascinó el libro de Brizendine.
    Un saludo muy grande desde San Sebastián-Donostia

  3. Más allá de las diferencias biológicas, parece que sí hay sesgos de género inconscientes en muchos ámbitos; por ejemplo: http://physicsworld.com/cws/article/news/2016/oct/06/gender-bias-found-in-recommendation-letters

  4. Estimada Nuria:
    Te sigo desde hace tiempo. Me gusta mucho tu enfoque.
    Lo que no acabo de entender es que hay de malo en la ideología de género, si es cierto que hay gente que tiene esas patologías, que hay de malo en quererles y hacerles sentir seguros en la sociedad.
    Yo que soy de la generación del 92 y he dado Educación para la Ciudadanía, no me siento que me hayan comido la cabeza y no me ofende que en esta época por fin no se margine a los homosexuales. Tampoco me ofende que se resalte la homosexualidad porque si no existe esa patología no hay riesgo… Creo que exageramos mucho estas cosas.

  5. Beatriz Briceño Pión

    Nuria, mi querida trabajadora sin descanso.
    Muy claro tu trabajo, me encantó. Pienso que hay que continuar iluminando el obscuro tema del género. Amigas como Goretti de-muestran que apenas están empezando a trillar estos caminos. Muchos de los problemas que hay que enfrentar están en el olvido de la familia como el nido del ser humano y en la marginación de esa célula de la sociedad como elemento importante de la construcción, de pueblos y comunidades. No me extiendo pero me gustaría que muchos fueran más allá del debate de la calle. Respeto y aprecio a toda persona humana, por lo tanto respeto a quienes nacen con algún desorden. No solo los respeto sino que los considero potenciales amigos y colaboradores en el hacer de la sociedad, pero me preocupa que unos ideólogos confundidos quieran imponer al mundo una visión reduccionista que va contra la familia.

  6. Juan Eduardo Iriarte Seigné-Prado

    Gracias Nuria Chinchilla Eres muy valiente. Si vinieras a Centro América te quedarías espantada de cómo tratamos aquí a las mujeres. Bueno, a los hombres también, pero menos.
    Todavía no he leído los cinco comentarios anteriores, para retro-alimentar mi percepción del tema, y emitir un mejor comentario. En todo caso comenzaré a ver de qué manera puedo aprovechar de mejor manera estos textos, pues son realmente muy valiosos.
    Es decir, pienso como periodista. Y es bueno que esto se sté tratando en idioma de Cervantes y Teresa de Ahumada. Nuevamente felicitaciones y hasta promto.

  7. Juan Eduardo Iriarte Seigné-Prado

    Muy estimada Nuria Chinchilla. Feliz domingo, en lo que aún transcurra.
    Acabo de llegar del centro de la Ciudad de Guatemala, aprovechando el encanto del día domingo, y aún no he podido estudiar a fondo los comentarios de los amables lectores que contribuyen en tu columna.
    Más bien me he puesto a estudiar el tema de fondo, de las similitudes y diferencias, que en mi opinión tiene que ver con lo que , con insistencia recurrente se comienza a perfilar con la pregunta, acerca de cuál es el futuro de la persona humana.
    Muy agradecido por ese esfuerzo tan humanístico. Seguid así porque el mundo ya necesita más actualizaciones de los Vives y demás humanistas.

  8. Juan Eduardo Iriarte Seigné-Prado

    Hola. Cordial saludo, supongo que ya en una radiante mañana mediterránea de lunes.
    Esta vez ya he leído los comentarios anteriores de las y de los amables contribuyentes de tu blog. Me da pena acaparar los espacios, pues con éste ya llevo tres en línea, pero como se me olvida todo, mejor digo lo que pienso que aún debo agregar.
    Trataré de seguir los links y los temas. Yo sí que soy muy nuevo en todos estos sutiles intercambios de argumentos, y cuando a mí me tocaba arguir amigablemente con tías y tíos , de por ahí por esas tierras, me preguntaba si yo, alguna vez, iba a tener la capacidad de entalar diálogo con gente que quí popularmente llamamos “chispuda”. Admiro la sabiduría acumulada de esos pueblos. El punto que me viene la mente es la pregunta de si hay quien siga con lo de la estafeta, a personajes como Vives, Cervantes, Vitoria, Bartolomé de las Casas, et alteras. Es decir, de tantas y tantos otros. Cordial saludo.

  9. Creo que hemos llegado a un punto en que se persigue que haya muestra alguna de pertenencia a ninguno de los géneros. Ser hombre está mal, y ser mujer también lo está, porque según estás nuevas teorías, solo es la imagen de las mujeres que los hombres desean, ergo es heteropatriarcal.

    ¿Es este seguro el camino?

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