La nueva verdad incómoda

En segundo plano, mi colega y buen amigo, el prof. del IESE Antonio Argandoña, académico de número en la RACEF.

El 21 de octubre de 2017 tuve el honor de ser invitada a ingresar en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (RACEF),  perteneciente al Instituto de España, y el pasado 17 de enero pronuncié el discurso de ingreso.

En él, empezaba recordando el documental “Una verdad incómoda”, donde el entonces vicepresidente del Gobierno de los EEUU y candidato presidencial a la Casa Blanca, Al Gore, advertía sobre los peligros del calentamiento global y urgía a tomar una acción inmediata.

Fue entonces cuando fui más consciente de que una gran mayoría de empresas y de ciudadanos podían haber estado ciegos durante muchas décadas ante el impacto medioambiental de sus acciones y omisiones. Pero, siendo esto verdad, me parecía aún más relevante la ceguera que seguíamos sufriendo en cuanto al impacto de las decisiones empresariales en lo que empecé a calificar como “contaminación humana y social” (la nueva verdad incómoda), cada vez que sus directivos actuaban como si los empleados fueran piezas mecánicas de un engranaje sin tener en cuenta cómo eran devueltos a sus familias, tras jornadas interminables.

Portada del libro editado con motivo de mi ingreso en la RACEF

Por eso, mi discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras trata de la importancia y de la urgencia, tanto económica como social, de cuidar nuestra ecología humana, como condición sine qua non para “salvaguardar nuestra casa común y sus habitantes”. Preservar la salud y la ecología de las personas, de las familias y de las comunidades humanas donde trabajan, es tan importante y urgente para la economía como preservar el medio ambiente, cuyo deteriorono deja de ser consecuencia del deterioro de la ecología humana.

Esta semana, antes de iniciar la sesión en el PADE (Programa de Alta Dirección del IESE), los participantes quisieron felicitarme por este ingreso en la RACEF y, puestos todos en pie,  estallaron en una ovación cerrada. Muy emocionada, recordé en ese momento que en mi discurso de ingreso había hecho referencia a los líderes trascendentes que ya estamos educando: ¡eran ellos! Fue como cerrar el círculo.

En la cena que tuvo lugar con los académicos en el Círculo Ecuestre, tras el acto de ingreso, me referí al lema de la Academia, “Utraque unum” (ambos son uno), que subraya la unidad entre “pensar” y “actuar”, que encaja perfectamente con cómo intento operativizar mi misión profesional y personal: ayudar a ir conformando empresas y sociedades cada vez más humanas y sostenibles, a la medida del hombre y de la mujer de hoy, donde se integren cabeza y corazón (ambos son uno), a fin de superar la nueva verdad incómoda, sanando el ecosistema humano. El Programa Enfocado del IESE Lidera tu liderazgo  es un primer paso para conseguirlo.

Medalla RACEF

Quisiera, desde aquí, agradecer a tantas personas que os habéis puesto en contacto conmigo para felicitarme: muchas gracias por vuestra presencia, acompañándonos a mi familia y a mí, o por vuestro apoyo desde la distancia. Mi trabajo encuentra su sentido en vosotros.

Podéis leer el discurso íntegro aquí.

También podéis ver el vídeo de todo el acto académico, de principio a fin, aquí.

 

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¿Feminismo? ¿Qué feminismo?

Hoy os ofrezco el vídeo “Por qué La Marcha de las Mujeres no nos representa” (y su transcripción traducida), publicado por la web norteamericana de noticias, The Daily Signal (perteneciente al thinktank, con sede en Washington D.C., The Heritage Foundation).

Como veréis, son muchas y variadas razones por las que estas mujeres se rebelan contra un feminismo impuesto y excluyente. Podéis añadir las vuestras en los comentarios. Por mi parte, en estos días en que aún resulta difícil creer la nueva Ley del Aborto de Nueva York, donde se puede abortar hasta el mismo momento del nacimiento (entre otras cosas, más detalles aquí), me sumo al rechazo de un movimiento que enmascara una dictadura que se pretende imponer desde posiciones de gran poder económico.

La Marcha de las Mujeres no me representa porque el movimiento fue un fraude desde el principio.

La Marcha de las mujeres no me representa porque no representa a todas las mujeres.

La Marcha de las Mujeres excluye a mujeres como yo porque mis creencias cristianas no encajan en su dialéctica de izquierdas.

Se ha dicho muchas veces que no hay cabida para mujeres como yo, con puntos de vista próvida o una visión tradicional del matrimonio y la familia.

Soy una conservadora próvida de “America First” y mi voz no es bienvenida, porque no voto con mi anatomía, ni con mi silla de ruedas. Voto con mi cabeza, guiada por mi corazón.

La Marcha de las mujeres no me representa porque están demasiado llenas de políticas liberales izquierdistas y en realidad no se preocupan del bienestar de las mujeres.

No representan a las “mini-mujeres” en el seno materno.

Creo que para ser verdaderamente pro-mujer hay que ser pro-niña, lo que significa que debemos ser pro-bebés, y no que tengo el derecho de matar a un niño para empoderarme.

Soy feminista próvida porque soy una orgullosa madre provida que cree que los derechos reproductivos significan esperar a tener sexo hasta estar casada.

Como hija adoptada y mujer, quiero usar esta segunda oportunidad que me da la vida para promocionar la adopción por encima del aborto.

La marcha de las mujeres no me representa porque sé que hemos nacido hombres o mujeres.

La marcha de las mujeres no me representa porque creo en igualdad de derechos, no en derechos extra.

Porque los líderes de la Marcha de las Mujeres son de alguna manera incapaces de condenar el odio.

Este feminismo te coloca una etiqueta y te dice lo oprimida que estás, lo que puedes decir y lo que puedes pensar.

Mis padres huyeron de la Cuba de Castro y puedo comprender y valorar los valores de la libertad de expresión y de la diversidad de opiniones políticas.

Lo que se percibe es que esas mujeres están enfadadas por alguna injusticia hacia su género, y como madre y profesional no tengo nada por lo que estar enfadada.

El mensaje de la Marcha de las Mujeres es: “Si eres mujer, eres una víctima”, pero yo, de ninguna manera, me siento víctima.

No me siento representada por una organización que excluye a tantas mujeres. Lo que necesitamos es una Marcha de todas las mujeres.

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“Cómo hacer que te pasen cosas buenas”

Todos buscamos la felicidad, y esta búsqueda nos mantiene ocupados toda la vida. Lo que suele pasar es que nos equivocamos por el camino, buscamos donde no es, nos desviamos, nos dejamos deslumbrar por espejismos… Con frecuencia confundimos placer con felicidad, toda clase de placeres (compañía de otros, compras, comida, sexo…). La dopamina es la hormona del placer…pero también de la adicción. Ignorar esto suele ser uno de esos desvíos o callejones sin salida en nuestra búsqueda de la felicidad.

La doctora Marian Rojas, psiquiatra por la Universidad de Navarra, estuvo ayer en la primera sesión del año de nuestros I-WiL Lunch, presentando su libro “Cómo hacer que nos pasen cosas buenas”, que va ya por su octava re-edición. En sus propias palabras, la idea del libro surgió cuando “decidí indagar en el factor suerte, si realmente existía y si tenía algún componente emocional. Me gustaba mucho la frase que decía Séneca de que la suerte es donde se unen la preparación con la oportunidad. Entonces, pensé que una persona que esté bien preparada, puede ver mucho mejor una oportunidad. Este libro es mi propia versión sobre esto, una ecuación para atraer lo bueno a tu vida.”
Durante su ponencia hizo mucho hincapié en la búsqueda de la felicidad que hoy muchos hacen a través de las pantallas, aunque “las cosas buenas de la vida pasan en la vida real, no en la virtual”.  Afirmó que, en su consulta, detecta en los jóvenes una enorme apatía, por un lado, y por otro, una nula tolerancia a la frustración. Además, hemos olvidado que lo que de verdad nos llena es la sensación del trabajo bien hecho y el amor, las relaciones personales.

Nos ayuda mucho saber que somos la suma de lo que los demás ven de mí, lo que yo creo que soy, la verdad sobre mí mismo y la e-imagen (lo que hay de mí en redes). Lo relevante no es la realidad, sino cómo interpreto yo la realidad, y para ello, según explicó Marian, debemos en primer lugar contar con un sistema de creencias que no sea limitante, o reducarlo si lo es.  Un segundo factor sería el estado de ánimo, que es determinante, y depende de muchos factores, como el sueño, la bioquímica, las circunstancias, el uso de alcohol, y de manera especialmente determinante, la actitud, que es de gran poder motivante, a poco que se sepa usar, porque “el optimismo es una decisión”. El Sistema Reticular Activador Ascendente (SRAA) sería el tercer elemento: ayuda a concentrar la atención en  que nos pasen cosas buenas; lo que sucede es que, habitualmente, podemos tenerlo distraído, por ejemplo con las pantallas. Para luchar contra esto, hace falta fuerza de voluntad y ser “maestros de nuestra atención”.

En su libro, la doctora Rojas habla también del sufrimiento y cómo este puede ser “una puerta de entrada a la felicidad”, por increíble que parezca. Aquí tiene un papel predominante el cortisol, del que habló más extensamente en la segunda parte de su ponencia.
El cortisol es una hormona que, en dosis pequeñas, nos ayuda a sobrevivir y a ser creativos en momentos de estrés, pero que, mantenida en el tiempo y de forma crónica, nos enferma y nos perjudica. Hoy en día, las cuatro actitudes que más nos elevan el cortisol son la cronopatía, es decir, la enfermedad de estar constantemente aprovechando el tiempo; el miedo a perder el control, especialmente del futuro, el perfeccionismo, que provoca que la gente sufra porque nunca está a la altura de sus expectativas y las pantallas, que nos hacen estar alerta de que algo puede llegar, un mail, un mensaje, una llamada, etc.

Y terminó la sesión con unas palabras para pensar:

“Cuando estés solo, cuida tus pensamientos. Cuando estés con amigos, cuida tu lengua. Cuando estés enfadado e irritado, cuida tu temperamento. Cuando estés en conflicto, cuida tus emociones. Cuando estés triunfando, cuida tu vanidad.”

Os dejo con una vídeo-entrevista a Marian en IESE:

 

 

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