¡Misión cumplida!

¡Misión cumplida! Ya hemos llevado la Virgen de la Esperanza al Amazonas. Tras una larga peregrinación en barco (tres barcos con peregrinos) desde el Puerto de la Morena hasta el pueblito de Maracaná y vuelta, la hemos colocado finalmente en la capilla generosamente diseñada por Miguel (mi futuro yerno).

Las dificultades se han ido superando una tras otra: desde la urgencia en acabar la escultura a tiempo y conseguir su financiación, hasta las dificultades para transportarla y pasar la aduana, o la dificultad de las lluvias diarias para acabar la capilla a tiempo… (estuvieron toda la noche trabajando para poderla inaugurar con la llegada de la Virgen). Otra más fue que el motor del barco que la llevaba en peregrinación dejara de funcionar, siendo remolcado por otro barco cuyo dueño es pastor evangélico.

El lugar donde ha quedado colocada la Virgen (que se trasladó, como veréis en el vídeo, en una enorme caja de madera y convenientemente protegida, en total, 220 kilos) se encuentra a hora y cuarto de Balbina, pueblo fundado hace 35 años alrededor de la construcción de la presa que lleva su nombre, y a tres horas de otra población mayor, llamada Presidente Figueiredo.

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Nuestra Señora de la Esperanza, escultura realizada por Diana G. Roy Fotografía: Gabriel Solera Brasil, 27 de Abril de 2016. Conmemoración del aniversario de Maruja Moragas.

Los temidos mosquitos no fueron en ningún momento un problema. Ya nos avisó Fatima de que no lleváramos repelentes de Europa porque “los mosquitos amazónicos se ríen de ellos”. Los sprays que nos proporcionó ella tenían un componente especial: icaridina. ¡Ese es el secreto! Utilizado constantemente “como perfume” en cuello, cara, brazos y piernas, nos permitió salir ilesos de la batalla diaria con esos bichos, tan diminutos como agresivos en su búsqueda de alimento.

La capilla se encuentra en una colina sobre el río Uatumá, que significa “Mujer bonita”, y es un lugar de paso de las barcas y canoas de los nativos que transitan por el río.

El 27 de abril, tras la peregrinación fluvial, donde las gentes comentaban la ternura de la Virgen en sus ojos y en sus manos, se colocó la Virgen en la capilla y se bendijo la estatua tras una misa de acción de gracias a la que llegaron también dos autobuses con muchas familias de las comunidades ribereñas. Aquí tenéis algunas fotografías:

Bajo la estatua de la Virgen colocamos una cajita con los nombres de todos los que han ayudado al crowdfunding para que la estatua fuera una realidad (el sacerdote pidió a los lugareños que siempre que fueran a rezarle no olvidaran rezar por todos aquellos que lo han hecho posible y por sus familias).

El obispo auxiliar tuvo que suplir en Manaos al Obispo, que se puso enfermo un día antes, y no pudo acompañarnos. La misa la celebró el párroco de Presidente Figueiredo, el padre Romualdo, acompañado del ya párroco de Balbina, el padre Israel, mexicano con 20 años de experiencia en Brasil, que acababa de pasar el dengue y aún tenía síntomas de la enfermedad (gracias a la instalación de la Virgen de la Esperanza en aquella zona del Amazonas y a la petición de la doctora Fátima, impulsora del proyecto y gerente de la ONG Sembrando Salud, el obispo de Manaos decidió tener en Balbina a un sacerdote durante los próximos 7 años. Hasta ahora la población tenía una iglesia, pero sin sacerdote).

De modo espontáneo, antes de la misa presentaron a cuatro niños para ser bautizados y una pareja que quería casarse. Se hicieron los bautizos y se invitó a la pareja de novios a casarse en otra ocasión con los papeles ya en regla (el próximo 13 de mayo, gran fiesta mariana –Virgen de Fátima–, tendrá lugar otra peregrinación de los jóvenes a la Virgen de la Esperanza).

En su homilía el sacerdote hizo hincapié en que nosotros no adoramos las estatuas, dando ejemplos del antiguo testamento y argumentos de por qué nos son útiles para representar a los santos, a la Virgen María o a Jesús. Al día siguiente, Fátima fue a acabar de rematar cuentas con los constructores venidos de Manaos y que habían pasado allí dos meses viviendo en un barracón (como dijo el padre Israel: “aquí hay que aprender a ir a ritmo de canoa”).

Ya había niños que se acercaban a rezar a la Virgen a la salida de la escuela y mayores que hacían sus “pedidos”, como dicen por allí. Os dejo aquí un resumen en vídeo del traslado de la estatua, su instalación y la ceremonia:

Con una altísima temperatura y una humedad constante del 80%, hemos podido apreciar la generosidad, la paciencia, la solidaridad y la fe que abunda en esas tierras.

Hace 31 años el papá Juan Pablo II, hablando a los nativos de Iquitos, ponía el Amazonas bajo el manto de la Virgen, invocándola como Reina del Amazonas: “A Ella, a María, Reina de la Selva Amazónica, encomiendo las intenciones y necesidades de los responsables de la fe y pueblo todo de esta extensa área geográfica. Ella os proteja y acompañe. Ella os dé aliento y os haga sentir la gran serenidad y confianza que derivan de la Palabra de Jesús: Id, predicad a todas las gentes, bautizándolas. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt. 28, 20).”

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El Amazonas es el hogar para 33 millones de personas que están bajo amenaza por el cambio climático, la polución ambiental en sus diferentes formas y la deforestación (pérdida de hábitat), entre otros problemas. La industria del cine plasmó el compromiso de la Iglesia con los pueblos indígenas a través de una película muy mediática: La Misión (1986).

En la reunión de obispos en Aparecida en abril 2016, una semana antes de nuestro viaje, el cardenal Claudio Hummes afirmaba: “Es necesario trabajar en la región amazónica y dar a conocer el rostro amazónico de la iglesia” (aquí tenéis el resumen de su discurso en la sesión plenaria).

La plenaria de la conferencia episcopal brasileña estuvo dedicada al papel de los laicos “sal de la tierra y luz del mundo”, teniendo en cuenta la difícil situación social del país, debido a una crisis más de índole moral que económica como dijo el diario Vaticano l’Osservatore Romano.

En la corta historia de la Virgen de la Esperanza del Amazonas se han dado varias coincidencias interesantes (¿”diosidades”?).Como muestra un botón: cuando informo del proyecto en un mail al antiguo decano de nuestra escuela asociada en Portugal –el AESE–, me responde que justamente este es el nombre de la talla de la Virgen que trajo Pedro Alvares Cabrales, el descubridor de Brasil, en su carabela. Por eso, la Virgen de la Esperanza es patrona del Brasil. Tras las muchas pegas que pusieron en la aduana con la madera de la caja y los certificados pasaron unos días, y el día en que pudo finalmente entrar, al ver la cara de la estatua y Fátima explicar cuál era la advocación, el de la aduana en el aeropuerto de Manaus espetó: “¡Pues hoy es precisamente el día de la Virgen de la Esperanza, patrona de estas tierras! Y se hizo un círculo de empleados alrededor de la caja con expresiones como “¡Qué guapa!”, “¡Parece brasileña!” o “¡Yo ya le he hecho mi pedido!”.

Tras la ceremonia repartimos más de 200 estampas. Aquí tenéis la oración que compusimos en castellano y en portugués:

Nossa Senhora da Esperança,
Eres minha Mãe!
Ensina-me a amar a Jesus como você sabe.
A agradecer o dom da vida
Fazendo sempre o bem com um sorriso,
A apreciar a beleza,
A viver na Verdade,
E assim, da tua mão,
Superar qualquer adversidade.
Amém.

Virgen de la Esperanza, mi Madre eres,
Enséñame a amar a Jesús como tú le quieres,
Y haciendo siempre el bien con una sonrisa,
A agradecer el don de la vida,
A apreciar la belleza,
A vivir en la verdad,
Y así de tu mano, superar toda adversidad.
Amén.

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La soledad, una nueva epidemia

estoy soloUna de cada cuatro personas se siente sola en la sociedad de la hiperconexión y las redes sociales. ¿Qué está fallando? Un reciente artículo de El País (ver artículo aquí) analiza la soledad que sufren hoy en día muchas personas, en situaciones que nos parecerían las menos propicias para el aislamiento. Son personas que viven rodeadas de gente, que tienen trabajos presenciales y comparten el día con un equipo en la oficina, que pertenecen a familias amplias, que cuentan con amigos de sobra… ¿Por qué se sienten solas estas personas?  Muy posiblemente, si estás leyendo esto, te sientas identificado. O quizá los que ahora mismo tienes a tu alrededor sienten ese mordisco de la soledad…

La mayoría de estas personas quizá no son solitarias por naturaleza, pero se sienten socialmente aisladas aunque estén rodeadas de gente. El sentimiento de soledad, al principio, hace que una persona intente entablar relación con otras, pero con el tiempo la soledad puede fomentar el retraimiento, porque parece una alternativa mejor que el dolor del rechazo, la traición o la vergüenza. Cuando la soledad se vuelve crónica, las personas tienden a resignarse. Pueden tener familia, amigos o un gran círculo de seguidores en las redes sociales, pero no se sienten verdaderamente en sintonía con nadie.

Hace pocos días, saltó a los medios la noticia de un gallego encontrado muerto en su casa, rodeado de basura, aquejado del Síndrome de Diógenes (recoger todo lo que se encuentra en la calle):

Falto de amistades, esquivo y de escasas palabras, Taboada encontró en las redes sociales el universo que aparentemente ansiaba. Se inventó un alias y empezó a llamar la atención. Colgó la imagen de un espermatozoide y debajo se presentó: “Una foto mía, muy vieja”. Era ingenioso. En otra instantánea, tras los recientes atentados de París, escribió en lo alto de una postal de la Torre Eiffel: “Ora por París”…

Y así, entre lazos negros de solidaridad, mensajes de amor y paisajes bucólicos de su tierra, José Ángel se fue haciendo un nombre. Lo que el mundo real le había negado, se lo dio el mundo virtual: le seguían 3.544 amigos en Facebook.

(Aquí puedes leer la crónica en El Mundo)

Cocktail Reception for Social Media Week in New York. A reception to bring hundreds of social media executives together, although guests seemed to spend more time with their phones than with each other. Social Media Week happens yearly, with a series of conferences to discuss trends in social and mobile media. Photograph Timothy Fadek

Foto de una recepción en la Semana de los Medios Sociales, con el objetivo de reunir a cientos de ejecutivos de los medios, aunque los invitados pasaron más tiempo con sus teléfonos móviles…

John Cacioppo, Profesor de Psicología, Psiquiatría y Neurociencia del comportamiento en la Universidad de Chicago, ha estudiado ampliamente el aislamiento social como riesgo importante de incidencia de enfermedades (morbidez) y mortalidad. Señala que el cerebro es el órgano clave para las conexiones y procesos sociales, porque una misma experiencia social puede ser percibida como protectora y acogedora o explotadora y aislante. Y aunque constata la dificultad de medir los efectos neurológicos de la soledad en individuos que viven en las periferias de la experiencia social, hay estudios experimentales que produce cambios significativos en procesos y estructuras cerebrales. Si bien estos efectos no son uniformes en todo el cerebro, sí afectan a regiones cerebrales concretas que reflejan las diferencias entre las demandas funcionales de aquellos viviendo en aislamiento y los que conviven en sociedad.

Algunos efectos de la soledad en la salud son la baja calidad del sueño, preferir comer o beber solo a compartir con los demás, susceptibilidad a virus como el de la gripe, mayor estrés, aumento del riesgo de demencia, o riesgo de muerte prematura. Desde luego, no debemos llegar a extremos huyendo de la soledad, porque hay una soledad buena, buscada, querida, que tiene mucho que ver con el silencio. Saber estar solo y en silencio es un aprendizaje que sirve para reconectar con uno mismo. Es necesario integrar esos momentos de silencio en soledad, integrarlos significa saber combinarlos con el encuentro con el otro, sin llegar al exceso de palabrería que aturde, ni quedarse aislado en un exceso de silencio que crea un clima de frialdad y vacío innecesario. (Mauricio Artieda para Catholic.Link, ver artículo aquí)

El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados solo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación. Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible la relación humana más plena. En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación entre los que se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa. Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de “ecosistema” que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonido.

Mensaje de Benedicto XVI para la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

En este video, titulado La innovación de la soledad, vemos el engaño que supone la simulación de actividad social, a través de las redes, la colección de “amigos”, la invención de actividades para hacerse la ilusión de una vida llena:

Imagen de previsualización de YouTube

Pero no vayamos a perder de vista el gran beneficio que suponen las redes sociales. Facebook, Twitter, Instagram, LikedIn… nos permiten interactuar con personas reales, tanto social como profesionalmente. Una de las grandes virtudes de estos medios es, por ejemplo, su aportación al proceso de selección de empleados nuevos. Al respecto, dice la Profesora del IESE Mireia Las Heras:

Contratar a un nuevo empleado es, sin duda, una decisión importante para cualquier empresa. El proceso de selección es caro, y cometer un error en la contratación puede resultar costoso. En la era digital, los procesos de selección han cambiado mucho, por lo que las empresas deben aprovechar las herramientas digitales para encontrar a las personas adecuadas.

Las empresas necesitan empleados que demuestren ser maduros, productivos, con buenas habilidades comunicativas y que estén alineados con los intereses, la cultura y los valores de la empresa. También deberán ser flexibles y tener la capacidad de adaptarse a entornos cambiantes.
Si las características del trabajador son, en esencia, invariables, ¿qué es entonces lo que ha cambiado últimamente? Ha cambiado el mercado. La tecnología ha hecho que el proceso de selección sea mucho más transparente. Por ejemplo, las empresas, en la actualidad, tienen acceso a la huella digital que los empleados dejan en LinkedIn, Instagram, Facebook o Twitter. Estos canales están difuminando la línea entre la persona privada y la persona pública, pero, a la vez, los empleados también se benefician de esta nueva transparencia. Gracias a herramientas como Nuvelo en España, los empleados pueden obtener información sobre puestos de trabajo y salarios.

Los currículos y las entrevistas no son ni la única ni la mejor forma de encontrar talento. Han surgido nuevos métodos, como los consistentes en que empleados de una empresa recomienden a personas que reúnen ciertos requisitos para ocupar puestos de trabajo en ella. En ocasiones, estas referencias llevan asociadas incentivos económicos para los empleados. De esta forma, las personas que ya conocemos nos conectan con otras que crean un nuevo (y no redundante) flujo de información. Se trata de intentar que los individuos con talento atraigan a otros que puedan contribuir y sumarse a los planes de la empresa.

Las reglas han cambiado. En el lugar en el que, hace no tanto tiempo, currículos en papel (enviados por correo tradicional) se apilaban hasta llegar al techo, ahora nos encontramos con un espacio abierto. Ya no podemos limitarnos a escoger únicamente entre los que llaman a nuestra puerta: resulta indispensable dar con las personas que queremos, dondequiera que se encuentren.

Desde el IESE, con el deseo de fomentar que las empresas encuentren el mejor talento del mercado y que el coste de la búsqueda sea el menor posible, hemos organizado un Taller con Alex López, con quien ya hemos colaborado en ocasiones anteriores con gran éxito. El taller ayudará de modo práctico a los directivos de Selección de Personas a utilizar un medio tan eficiente como Linked-in para detectar, atraer y seleccionar a los candidatos.

Más información e inscripciones al Taller aquí.

Por último, y sobre el silencio, quiero compartir con vosotros un artículo que escribió mi hija hace algunos años, mientras estudiaba medicina en la Universidad de Navarra y asistía también a algunas asignaturas del grado de filosofía. Podéis leerlo aquí, en este antiguo post del blog.

¡Hasta la semana que viene!

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Contagio emocional: se buscan trabajadores alegres

imagesA  nadie se le escapa que las personas amables y dichosas mejoran el ambiente de oficina. Hemos hablado recientemente de competencias más demandadas (aquí podéis leer el post más reciente), y ninguna de ellas hacía referencia a la alegría.  Está claro que, hablando de alegría, hemos traspasado  el concepto de competencia profesional y estamos ya en el terreno del temperamento de la persona: aunque mucho depende del entorno, ser alegre o no está en la personalidad de cada uno.

David Rand, investigador de dinámicas evolutivas en Harvard, lo explicó así a la revista Wired: “Cuantos más amigos resfriados tengas, más probable será que cojas un catarro. Pero una vez que lo has pillado, el tiempo que tardes en ponerte bueno no depende de la gente con la que entres en contacto. Lo mismo pasa con la felicidad y la tristeza”. Porque, en una primera fase, la empatía equivale a un contagio emocional que se produce automática e inconscientemente. Ciertamente, hay un componente innato por el que las personas tienden a imitar el comportamiento de otros, debido a las neuronas espejo.

De ahí que el ambiente laboral mejore no solo cuando el jefe es alegre y cordial, sino cuando el empleado también lo es. El compañerismo, el trabajo en equipo y el buen rollo, en general, se hace extensivo cuando el trabajador predica con el ejemplo, igual que la productividad aumenta con una plantilla positiva y feliz. Para conseguir empleados alegres, las actividades orientadas a fomentar el bienestar de los trabajadores y los procesos de selección de personal son muy importantes.

En este sentido, los responsables de selección deben ir más allá a la hora de valorar un determinado perfil profesional. No solo deberán centrarse en la formación académica, la experiencia en el puesto o sector, los idiomas o los logros alcanzados por parte de cada candidato, sino que tendrán que considerar que, contratando a un trabajador feliz y con empatía estarán incorporando a sus filas una valiosa fuerza productiva generadora de buen ambiente. El próximo 3 de mayo hemos organizado una Jornada sobre imagen y selección a través de LinkedIn en el campus de Madrid. Aquí tenéis el programa. Sin olvidar que el cambio empieza en uno mismo: las acciones individuales son el motor de los cambios colectivos más positivos de la sociedad.

¿Es un mayor salario lo que proporciona la felicidad? Sin desestimar la importancia de una retribución justa, podemos afirmar –con la Universidad de Princeton que no es la cuestión económica la que nos dará la felicidad. Incluso podría ser lo contrario si pensamos que en el mismo sector se está pagando más por hacer lo mismo. Esta universidad realizó en 2006 un estudio cuyo resultado indicaba que las personas con un salario muy alto son más agradables, pero tan solo durante unos días, ya que según pasa el tiempo aumenta su mal humor y viven con peor ánimo.

Más allá de las gratificaciones, lo más importante en el trabajo y, aquí está la clave, el compromiso y la satisfacción que le produce al empleado sentir que está contribuyendo a algo importante, que ayuda al crecimiento de la empresa y que existe una cultura corporativa que facilita la vida al trabajador.

La psicóloga Sonja Lyubomirsky, profesora de la Universidad de California Riverside y autora del libro Los mitos de la felicidad (Ed. Urano),  junto a sus colegas Joseph Andrew Chanchellor, David Funder y Kate Sweeney, descubrió que la generosidad de unos pocos en el ambiente laboral conseguía irradiar a nivel general un buenrollismo de forma automática. Observaron la interrelación entre los compañeros que eran amables, los que recibían ese trato positivo y quienes simplemente observaban. Y vieron que tanto los receptores de las buenas acciones como los observadores pasivos comenzaron de manera espontánea a ser más generosos con los demás, incluso semanas más tarde de que acabara el experimento. Para los científicos, la conclusión fue clara: lo bueno también resulta tremendamente inspirador para otros.

Como constaté en mi tesis sobre Rotación voluntaria de directivos, hace más de dos décadas, y en línea con la literatura actual, la gente no se va de las empresas, se va de los jefes. Según Margarita Álvarez, directora de Marketing y Comunicación de Adecco, hay que escuchar a los empleados, preguntarles qué nivel de satisfacción tienen en la empresa y qué es importante para ellos. Para conseguirlo, anima a llevar a la práctica 5 consejos para fomentar esa felicidad.

1. Actos espontáneos. La parte del cerebro que controla el placer, se estimula hasta cuatro veces más ante un acto agradable e inesperado.

2- Contratar a gente feliz. Gente positiva, agradable y a la que le guste su trabajo.

3- Rechazar el comportamiento negativo. La mala educación, los chismes y los insultos, deben desaparecer.

4- Celebrar los éxitos. Hay que felicitar al empleado que consigue algún logro para que sienta que es recompensado y de esta forma estimular a los demás trabajadores.

5- Compartir los fracasos. Si se celebran los éxitos y se comparten los fracasos, la gente está más abierta a compartir lo que ha hecho mal, a razonar y mejorar para una próxima ocasión.

empresa_saludable_manzanaPero ser feliz no puede limitarse a la vida profesional. De hecho, somos una sola persona y todo en nosotros está relacionado, la esfera personal, familiar, social y profesional están íntimamente conectadas a través de nuestra toma de decisiones. Por eso es vital lograr el equilibro con la vida personal y saber desconectar del trabajo en los momentos indicados.

Brian Dyson, antiguo Consejero Delegado de The Coca-Cola Company, dijo una vez: “Imaginen la vida como un juego en el que ustedes hacen malabarismos con cinco bolas que arrojan al aire. Las cinco bolas representan: el trabajo, la familia, la salud, los amigos y el alma. Pronto se darán cuenta de que el trabajo se puede representar con una bola de goma: si cae, rebota. Pero las otras cuatro bolas: familia, salud, amigos y alma, son de vidrio. Si dejan caer una de ellas, quedarán irrevocablemente dañadas. Nunca volverán a ser las mismas”.

El profesor Salvatore Moccia, doctor por la UNAV y autor del libro “Trabajar con buen humor” (EUNSA), afirma sobre el discurso de Brian Dyson:

“Este discurso me lleva a reflexionar sobre una de las paradojas más notables de la economía: la paradoja de Easterlin. Según este economista, el poder adquisitivo influye en la felicidad de una persona, pero solo hasta cierto punto, ya que influyen mucho más otros factores no pecuniarios, como la vida familiar y la salud. Easterlin afirma, en consecuencia, que es mejor invertir más tiempo en favor de la vida familiar y de la salud, ya que influyen en el nivel de felicidad más que el tiempo invertido para conseguir unos objetivos pecuniarios.

Según una encuesta, en el año 1981, el 20,1% de los españoles decía sentirse “muy feliz”, mientras que en el 2005 el porcentaje descendió al 13,7 %

Para que podamos “trabajar con buen humor” y disfrutar de un año feliz, os propongo mi pequeño decálogo para encontrar la felicidad en el trabajo, ya que en el trabajo nos gastamos un tercio de nuestra vida.

    1. Las personas no son tan rígidas como suelen parecer; la rigidez la adquirimos con la madurez. Desde 1956 hasta hoy, se han descrito solamente 256 casos de “Síndrome de la persona rígida”: no seas tan rígido (Ningún hombre malo es feliz – Juvenal).
    2. La risa es un idioma universal. Los científicos creen que la risa es una herencia de los monos; de hecho, como ocurre con los bebes, los pequeños monos parecen reírse cuando les hacen cosquillas. Pero la risa de verdad es la nuestra. Ríete cada vez que puedas, incluso de ti mismo (Sé feliz viviendo, porque estarás muerto por mucho tiempo – Refrán Escocés).
    3. Incluso en los tiempos difíciles se pueden encontrar momentos de alegría: basta buscarlos(No vemos las cosas como son; las vemos como nosotros somos – El Talmud).
    4. El buen humor y el mal humor son altamente contagiosos. Las emociones se contagian, y los gafes son 3 veces más efectivos. Una emoción negativa dura 112 minutos; una positiva, solo 42: aléjate de los pesimistas (Quién es feliz, también hace felices a los demás – A. Frank).
    5. El buen humor se puede institucionalizar, o no. ¡Viva la republica feliz de mi casa! (El mundo del feliz es un mundo feliz – Goethe).
    6. El mal humor de “los de arriba” es altamente tóxico. Prometo solemnemente ser siempre un jefe “Doctor Humoris Causa” (Nunca sabremos todo el bien que puede hacer una simple sonrisa – Madre Teresa).
    7. La felicidad en el trabajo influye en la felicidad fuera del trabajo: recordarlo siempre. (Es mejor ser optimista y equivocarse, que ser pesimista y tener razón – A. Einstein).
    8. La felicidad en el trabajo influye en la salud: científicamente demostrado (Si quieres encontrar el arco iris, tienes que aguantar la lluvia – D. Parton).
    9. Es posible compaginar la felicidad con el trabajo. ¡Menos mal! (El placer que acompaña al trabajo hace olvidar la fatiga – Horacio).
    10. El trabajo feliz aumenta la productividad. Una persona optimista rinde entre el 65% y el 100% más que una persona normal (El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento – V. Pauchet).

En fin, aquí lo tenéis: Si tu felicidad depende de lo que hace otra persona, tienes un problema (R. Bach). Y no le pidas a Huston que te lo resuelva.”

Ya no tienes excusa para trabajar con buen humor.

¡Hasta la semana que viene y feliz Día de Sant Jordi!

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