¡¡Harambee!!

En nuestro mundo aún hay millones de niños que siguen muriéndose de hambre, a pesar de los grandes avances tecnológicos y de los excesos de alimentos y recursos de los que dispone el planeta para alimentar no sólo la población actual sino muchos más.  El mundo está mal repartido, porque el 1% de la población detenta el 50% de los recursos. Ante ello, la solidaridad puede ser una solución junto con la lucha por unas estructuras económicas, legislativas y sociales más justas y equitativas.

El próximo 27 de Septiembre se celebrará en Madrid la Beatificación de Don Álvaro del Portillo, quien fuera Gran Canciller de la Universidad de Navarra, a la que el IESE pertenece. Como mencionábamos en un anterior post dedicado a él, Don Álvaro impulsó muchísimas iniciativas sociales en diferentes países, especialmente en África y Asia, y destacó por ser una persona compasiva y solidaria. El 25 de septiembre tendrá lugar una conferencia sobre las 40 iniciativas sociales contra la pobreza que impulsó en vida.

En su honor, Harambee (link al proyecto), iniciativa desarrollada por él que significa “todos juntos”, nos propone recaudar fondos durante la beatificación para 4 proyectos en África. Más abajo podéis ver el vídeo.

¡¡Harambee!! ¡¡Todos juntos podemos!!!

El IESE organiza viajes para asistir a la beatificación (ver aquí las opciones) . Si no podéis asistir, os animo a que contribuyáis. Todos podemos contribuir, ricos y pobres, algunos con dinero, otros con oración o con el trabajo bien hecho ofrecido a Dios por estos países. Como dice el futuro beato: “Quizás es más rico delante de Dios quien hace su trabajo con más amor de Dios”.

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¿Peor que el tabaco? ZONA EGO-FREE en la empresa

tev¿Qué podemos hacer para mejorar el clima laboral en la empresa? Cuando la susceptibilidad, la envidia, la crítica destructiva, la necesidad de abarcar poder y protagonismo, el ansia enferma de reconocimiento y admiración, la ceguera en asumir errores y omisiones, la rigidez en los planteamientos, la incapacidad para el diálogo… ¿no son estos como “humos” generados por los egos?  Todos sabemos que sí,  pero ¿qué podemos hacer para prevenir y descontaminar el ambiente laboral?

Similar al concepto de smoke-free, mi amiga Teresa Vallès, decana de la Facultad de Humanidades de la UIC propone crear una zona “libre de egos” como bombona de oxígeno en las empresas. Aquí tenéis su artículo en el blog de la UIC “Sumando historias”.

El humo del egocentrismo y el afán obsesivo de autoafirmación contaminan de manera tóxica el clima laboral. La Dra. Vallès propone crear una campaña de desintoxicación en tres etapas: información, tratamiento y conservación. La primera sería tomar conciencia de los perjuicios para la  mente y el cuerpo de este tipo de contaminación. Tomar conciencia de cuando generamos humo tóxico, porque una cosa es la recta autoestima, la conciencia del valor de la propia vida, y otra la enfermiza necesidad constante de auto-afirmación.

La segunda sería declarar espacios ego-free, zonas libres de egolatrías en cualquiera de sus manifestaciones. Si alguien necesita en una reunión su dosis de vanagloria, podría entrar por unos minutos en una zona de juegos competitivos, ceremonias, entrega de medallas, aplausos y actores dispuestos a hacer reverencias.

La tercera sería la clave definitiva del éxito de la campaña: la creación de una sala de mantenimiento donde todos pudieran hacer unos minutos de ejercicios de liberación del ego, donde se pudieran mirar al espejo, reírse de sí mismos y relativizar los éxitos y el miedo al fracaso. Todo ello administrado de manera controlada, con prescripción facultativa hasta la total desintoxicación del paciente.

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Sin duda esta propuesta que mi amiga tilda de utópica, produciría efectos sobre la productividad laboral, aumentando la eficiencia de un equipo de trabajo libre de egos. ¿Sí?

 

 

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Una gran idea en un trozo de papel

Los líderes tienen la capacidad de proyectar el futuro. Empiezan con una idea, un lápiz y un papel, una visión y una intuición. Desconocen con exactitud el cómo y muchos aspectos del proyecto, porque saben que el futuro lo escribirá. Empezar un proyecto es como plantar una semilla en la tierra. Es pequeña, insignificante, pero con un gran potencial. Si se cuida bien, con paciencia y dedicación, con amor, surge una raíz, después una rama, después unas hojas y con el tiempo se convierte en un frondoso árbol que da sombra.

Esta es la historia de millones de empresas. Y ésta es también la historia del IESE. Desde que pisé por primera vez el IESE hace más de 30 años, he visto crecer esa rama sin parar, gracias al esfuerzo y dedicación de muchos y he visto pasar por sus aulas a miles de personas maravillosas, y muchísimas más que vendrán.

Os animo a ver este vídeo, que inspira sobre cómo los sueños se hacen realidad y cómo la misión del IESE radica en mejorar a las personas, transformándolas para que busquen la excelencia directiva, y despertando en ellas su espíritu de servicio, el sello inconfundible del IESE. Y tú, ¿estabas ahí? Os adjunto aquí la traducción en español del vídeo.

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